sábado, 16 de marzo de 2013

Comienza la Temporada Primavera-Verano de recortes…



Tras un invierno frío y oscuro en lo social, sólo caldeado por las multitudinarias y numerosas movilizaciones ciudadanas en nuestras calles, se aproxima el cambio de estación y, con él, la inauguración de la Temporada Primavera-Verano de recortes, talas indiscriminadas y amputaciones traumáticas.

El colectivo de parados de larga duración (en el caso de mayores de 55 años, de eterna duración), ha sido el primero en probar la hiel que nuestros cocineros ministeriales utilizan con profusión en sus guisos legislativos.  Esos guisos que nos sirven en cutres platos de plástico, fríos, ralos y pasados de punto; con la aviesa intención de acostumbrar el paladar a la repugnante alimentación que nos espera.  Pues eso, que los parados mayores de 55 años, en cuya unidad familiar ingresen más de 900 euros al mes, verán desaparecer su prestación.  Acudir a la casuística para certificar su injusticia sería un error porque equivaldría a legitimar tan infame medida.  Es, simplemente, otra vuelta de tuerca más al gaznate de los más débiles que demuestra cuan miserable puede llegar a ser un gobernante para con sus gobernados.

Nos anunciaron, con gran alarde tipográfico y mediático, unas cifras de déficit (su caballo de batalla) muy cercanas al objetivo previsto.  Falso.  El déficit real del ejercicio 2012, supercherías financieras incluidas, es muy similar al de 2011; entonces ¿De qué han servido todos los dolorosos sacrificios a que nos han sometido?  Muy sencillo, a riesgo de encender a la población, los objetivos que se perseguían eran gozar de una excusa para perpetrar el desmantelamiento de todos los servicios públicos, sanidad, educación y  servicios sociales fundamentalmente; laminar los derechos laborales al dictado de la CEOE, creando un clima de pánico entre la mayoría de los parados y trabajadores en activo que permitiese una condiciones de trabajo precarias, mal pagadas y sin posibilidad de respuesta y, con estas premisas, propiciar el desembarco de empresas ad hoc que se forrarían el riñón a costa de dinero público con unos costes laborales ridículos.  Han hecho pleno.

A medida que crece vertiginosamente el número de personas sin empleo, va creciendo al mismo ritmo la cifra de gente que no puede pagar su hipoteca y, la oleada de desahucios que se avecina, dejara en mantillas todo lo sucedido hasta ahora.  No nos engañemos, la sentencia europea sobre la ilegalidad de los desahucios sólo se refiere a dos cláusulas concretas: Los excesivos intereses de demora, cercanos a la usura, (se rebajan y ya está) y la posibilidad de ejecutar la hipoteca con un mes si pagar (se aumenta a tres y arreglado).  Conclusión, o se toman en serio la reforma de la Ley Hipotecaria o se nos avecina un infierno de dimensiones incalculables.

Aunque parezca lo contrario detesto ser agorero, es más, me considero una persona optimista pero, los indicios, informaciones y números que vamos conociendo con cuentagotas invitan a estar preparados y, en todos los casos, dar una respuesta contundente en las calles y demás lugares donde sea posible.

Por si sirve, yo iría convocando ya una Huelga General…

1 comentario:

Francisco Javier dijo...

Hace unas horas un 'tertuliano', creo que de 'La Razón', decía mas o menos esto. De los 200.000 desahucios en los últimos 5 años la mayoría son 'jetas'. Se extiende la opinión que la ciudadanía se deja desposeer por gusto. Claro como son locales comerciales, naves industriales, garajes...y siendo así ya no importa.