sábado, 17 de junio de 2017

Tute Cabrón en el Congreso


Existe un juego de mesa de dinámica tan ramplona como eficaz, consiste en jugar al Tute, con sus reglas clásicas, pero de tal modo que, en vez de recoger puntos, debes entregarlos; es decir, el que pierde, gana, y responde a un nombre tan expresivo como Tute Cabrón.  Algo parecido hemos visto esta semana en el Congreso de los Diputados a costa de la cacareada Moción de Censura presentada por el grupo parlamentario de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy.

Según las reglas del Tute convencional, no hubo dudas; quien presentó la moción obtuvo menos votos que quien fue sometido a censura, de forma que Rajoy sigue en su puesto todo ufano y colorín, colorado, este cuento se ha acabado… ¿se ha acabado? No lo creo, más bien acaba de empezar.

En esta partida en tres manos intervienen cuatro jugadores, a saber: Mariano Rajoy y su mariachi que, antes de dar las cartas ya llevaba, como acostumbra, todos los triunfos en la mano; Pablo Iglesias como ponente de la moción, a quien la baraja le dio muchos puntos potenciales pero todos secundarios, lo que auguraba una derrota segura; Albert Rivera, quien, por prepotencia o ignorancia, desconocía las características de la partida y se sentó a la mesa pensando que era por parejas y le había tocado en suerte ser partenaire de Rajoy, a quien apoyó con sus escasos tantos; por último, y en un papel testimonial, se situaba un Pedro Sánchez ausente, que delegó su juego en un “desconocido” José Luis Ábalos quien, sin cartas reseñables, desempeñó un papel brillante en su anunciada abstención.

La primera mano, la de la prensa, fue vencida sin ninguna sorpresa que amenazase el resultado final por Rajoy y su pléyade de medios afines, por ideología, por economía, por supervivencia o por las tres razones juntas. Pablo Iglesias arrasó en los medios de corte progresista o claramente de izquierda aunque, estos, gozan de menor predicamento entre el público por estrictas razones de sustentación económica. La irrelevancia de Albert Rivera fue escandalosa, casi nadie le nombró y, quien lo hizo, fue para señalar su papel de figurante con frase, él trató de hacer pomposas declaraciones a quien tuviera a bien escucharle pero solo encontró abiertos los micrófonos de Radio-Taxi.  La prensa biempensante aún anda escocida con la victoria de Pedro Sánchez en las primarias y se la tiene guardada, fuera cual fuera el voto que anunciase, recibiría una andanada de críticas que, analizadas con frialdad, redundarían que circula por la dirección correcta.

La segunda mano, el propio debate, tuvo un desarrollo algo pesado pero, en lo que destacó fue en los distintos modos de los intervinientes: Mariano Rajoy, hombre tan ahorrador con el esfuerzo propio como derrochón con los dineros ajenos, ya traía preparada de casa la réplica a Pablo Iglesias; una serie de chascarrillos pretendidamente ingeniosos, tópicos vulgares que, repetidos desde la altanería lo siguen siendo, algún trabalenguas incomprensible de los suyos y el apoyo navajero del portavoz de su grupo parlamentario, todo muy previsible y vulgar. Las intervenciones de Unidos Podemos rompieron algún molde: Irene Montero, aunque algo acelerada, hizo una precisa autopsia a un cuerpo que ignora que está muerto, el Partido Popular y Pablo Iglesias, en el rol de Presidenciable, ejerció de pedagogo aunque, para mi gusto, excesivamente condescendiente y, por momentos, sabiondo que se mordía la lengua para dar sensación de “hombre de estado” y solo fue “hombre de estrado”; puede y sabe hacerlo mejor aunque su nota esté en un interesante Notable.  Albert Rivera subió al estrado desinformado del carácter individual de la partida y volcó todo su esfuerzo, es decir, no mucho, en atacar con uñas y dientes a Pablo Iglesias mientras dirigía algún reproche cosmético al Presidente del Gobierno; se fue para casa con las nalgas enrojecidas y tuvo que dormir sentado sobre un cojín congelado para bajar la inflamación. Todos sabían que Pedro Sánchez no iba a estar y lo demostró no estando, perogrullada sí, pero no gratuita; el portavoz de estreno, José Luis Ábalos, tuvo una intervención inteligente desde la independencia del PSOE, hasta tal punto, que al final del debate intercambiaron números de teléfono con las filas de Unidos Podemos, con la promesa recíproca de darse un toque de igual a igual.

La tercera y definitiva mano era prescindible tras las dos primeras, la votación. La aritmética es tozuda y como se conocía hasta en el rincón más recóndito de la Chimbamba Austral, la suma de votos que apoyaba a Rajoy era insuperable, sumasen lo que sumasen el resto. No había más que arrascar y le dieses las vueltas que le dieses, siempre terminaría igual.

Rajoy salió del hemiciclo medio metro por detrás de su pecho hinchado artificialmente y a punto estuvo de costarle un percance por apnea, si no hubieran aparecido los suyos para hacerle un corro y que pudiera respirar discretamente.  Él contó a todo bicho viviente que había vencido claramente a Pablo Iglesias y en sus filas nadie osó informarle que la partida era al Tute cabrón, el que pierde gana…



domingo, 11 de junio de 2017

España, país de hipócritas, demagogos y tiranos


A menudo, y de un modo más público que íntimo, nos preguntamos cómo puede vencer la derecha en España si somos un país con unas cifras de paro escandalosas, una precariedad laboral que se acerca peligrosamente a la esclavitud, unos servicios públicos en franco retroceso que están siendo sustituidos por los mismos o peores, de carácter privado, sin que nos echemos a la calle a protestar, un sistema público de pensiones en bancarrota técnica, que tiene una solución tan sencilla como eficaz, que no quieren aplicar por no molestar a la Banca, de una parte, no haciéndola contribuir y, de otra, siendo la beneficiaria de la contratación masiva de planes de pensiones.  La única solución posible, aunque dolorosa, es que España es un país con una población (con sus lógicas excepciones) tan hipócrita como acomodaticia.

La derecha rancia, cavernícola y reaccionaria hace tiempo que dejó de asombrarse de que le “compren” su discurso del miedo, del odio y la intransigencia para con los demás y unas tragaderas, modo autopista, con seis carriles pos sentido para las tropelías propias. Nadie se hace preguntas, cierra los ojos, abre la boca y repite como un papagayo los discursos demagógicos que escucha, porque son fáciles, ramplones y apelan a las vísceras, no a un cerebro adormecido esperando la muerte por sedentarismo complaciente.

Nadie se preguntó, a partir de los primeros años de este siglo, el por qué de aquella campaña feroz, descarnada, cruel y sumamente interesada contra los sindicatos. Nadie se atrevió a cuestionar los argumentos falaces y demagógicos empleados entonces (avalados por unos golfos que suponían una vergonzosa y ridícula minoría), al contrario, no era extraño encontrar conversaciones de barra de bar que proponía fusilarlos al amanecer y poner a trabajar a esa banda de privilegiados que son los liberados sindicales, que exigían la devolución de las subvenciones percibidas más intereses y una multa porque sí y otras lindezas fruto de nuestra productiva imaginación. Nadie exigió, sin embargo, nada parecido a la patronal que tiene 10 veces más de liberados y percibe 34 veces más de subvenciones. Misterios de la idiosincrasia española.

Cuando, a finales de la década pasada, la crisis financiera que sirvió como excusa para liquidar el Estado del Bienestar, se llevó por delante 3 millones de empleos y nos pusieron mirando para Cuenca con una reforma laboral infamante, la gente preguntaba con rabia dónde estaban los sindicatos y, estos, semicomatosos, trataron de movilizar a la clase trabajadora pero sin fuerza, sin prestigio y sin seguidores, difícilmente pudieron mover nada para regocijo del tándem Gobierno-Patronal. La misma táctica que con los sindicatos, siguieron con los mal pagados trabajadores públicos entonces y, ahora, con los estibadores por la simple razón de percibir unos buenos salarios que nadie les regala, los generan con su trabajo.

Ahora bien, el colectivo más peligroso, de todos los colectivos peligrosos que nos rodean, es el de los mayores. Son personas con una razonable calidad de vida, buena salud y, crecidos por los exagerados mimos de unos y de otros para cautivar su preciado voto, una marcada tendencia a la tiranía maleducada, falaz, faltona y desinhibida que dan miedo por su descomunal potencial para hacer daño. Esos abuelitos entrañables para con sus nietos dentro de casa, se convierten en feroces alimañas, rencorosas y crueles cuando, en público, se juntan más de cuatro.  Exigen que no se les moleste cuando están jugando a las cartas pero ellos pueden entrar, con descaro y a voces, en todos los despachos que quieran. Porque los mismos que les dieron las armas, acojonados, no saben cómo pararles.

No transcurre más de un minuto, en cualquier conversación medianamente seria, en que no te estampen en la cara los argumentos más rancios de la televisión de la ultraderecha, que devoran con fruición, creen a pies juntillas y luego… votan señalando a otros como culpables de todos los males del mundo.

No me agrada un pelo la conclusión a que he llegado pero, lamentablemente, tras las dos décadas de tregua que tuvimos tras la dictadura, España ha vuelto a ser el país de derechas que siempre fue. Por mucho que nos empeñemos en creer lo contrario.




sábado, 27 de mayo de 2017

The show must go on...


Con un gesto imperceptible desde la primera fila de público, separó un centímetro el telón de la pared lateral y echó un discreto vistazo: Lleno absoluto, una leve cucaracha no encontraría hueco para entrar en la sala entre los pies de los asistentes. Es cierto que se habían volcado con la publicidad, empapelando de esos acertados carteles toda la ciudad, pero la respuesta general superó las expectativas más optimistas. Ya en la prueba de sonido, hace más de dos horas, se anunció el éxito cuando, los que esperaban impacientes para entrar, aullaron de gozo al escuchar su voz entre acoples y variaciones de tono y algún gallo estridente que delataba una garganta sin calentamiento.  Estaba en la cresta de la ola y debía exprimir su popularidad hasta la última gota.

Aún recordaba cuando, hace seis años, su nombre comenzó a sonar entre los grandes, aún recordaba el nudo en el estómago que sentía al leer las encarnizadas soflamas en contra de sus primeros haters, aún recordaba las noches de insomnio atenazado por el miedo escénico y las pastillitas milagrosas que le pasaron los compañeros de la banda. ¿Ver unicornios, dicen?  Y sonreía para sus adentros rememorando lo mal que le sentaba el tutú al ornitorrinco protagonista de su particular versión de “El lago de los cisnes”. Aún recordaba, entre brumas, el momento de caer dormido, o anestesiado, entre risas lisérgicas.

El corto, pero intenso, periodo de experimentación con la “potenciación química”, que llamaba él a sus coqueteos con las drogas, tocó prácticamente todas la teclas al  menos una vez y, a pesar de eso, o quizás por eso, decían, no se enganchó a ninguna. Decían también que su férrea voluntad no lo permitiría, que nada podía con él y otras leyendas inventadas de similar pelaje y todas falsas; en su carga genética había dos rasgos definitorios: la predisposición a una alarmante ausencia de empatía, bien disimulada mediante clases de interpretación, y un gen dominante que evitaba someterse a adicciones de cualquier tipo. Cosas de la bioquímica.


UN MINUTO, sonó una voz metálica a su espalda, cada quien ocupó su puesto con precisión, el pesado telón comenzó a abrirse parsimonioso a la vez que, gradualmente, iban bajando las luces de la sala e iban adquiriendo intensidad las del escenario.  Atusó, con un tic, sus rizos en la nuca, desplegó su mejor sonrisa y apareció en escena saludando con ambas manos en alto. El Spanish Presupuestos Tour 2017 había llevado a Cristóbal Montoro hasta Las Palmas de Gran Canaria, donde ahora desgranaría las inversiones millonarias que llevarán a cabo a cambio de un voto. The show must go on…

domingo, 21 de mayo de 2017

Lo primario de las Primarias


Sé que no seré el primero en jugar con la polisemia del término “primarias” para hablar del proceso interno que está experimentando el PSOE, es verdad; pero tampoco seré el último y, qué coño, las palabras están para utilizarlas.

Según el autor que consultes, de Freud en adelante, la cifra de instintos primarios varía, de dos a dieciocho o, incluso, más, según profundicemos en el cerebro humano en busca del primigenio cerebro reptil. Veamos:

Agresividad, curiosidad, ira, miedo, lujuria, juego, duelo, ansiedad, amor, odio, amistad, violencia, avaricia, vanidad, altruismo, compasión, cultura, …

Todos, sin dejarnos uno, están teniendo una influencia decisiva en las Primarias del partido socialista. Alguien mínimamente espabilado dirá: claro, y en el resto de facetas de la vida, también. Y no le faltará razón pero, si me atengo a ese criterio, me quedo sin artículo, de modo que continuaré por donde iba.

La sociedad está cambiando a velocidad vertiginosa y las rígidas estructuras de los partidos políticos tradicionales, aunque intentan adaptarse, muestran la dificultad, casi congénita, para poder conseguirlo mediante sonoros y estremecedores crujidos que ponen el delicado vello de la nuca como cerdas de jabalí resabiado. El debate del pasado lunes tuvo toda la apariencia de una autopsia, retransmitida en directo, de un individuo aún vivo y consciente y, lo que es peor, de cómo querían repartirse la herencia. Hubo quien miró la pantalla con curiosidad, otros con espanto, unos cuantos con regodeo, también hubo hueco para la indignación y, cómo no, para la indiferencia.

El caso es que ninguno de los tres contendientes es el PSOE actual, lo son los tres. No vale el maniqueísmo de Pedro contra Susana o Susana contra Pedro porque, quizá, el mensaje de Patxi representaba el “valor refugio” que ofrece el patrón oro en los momentos de crisis; en su caso se trataba del mantra de la Unidad.

Pensándolo fríamente y desde fuera, esta catarsis brutal en que se ve envuelto le va a hacer mucho bien. Se acabaron los tiempos en que las diferencias de criterio, grandes o pequeñas, se dirimían en la opacidad de los despachos y las figuras perdedoras eran fusiladas en la intimidad, sin que nadie se enterara de nada, propiciando odios larvados que pedían sangre a la menor oportunidad. Todo el proceso se ha hecho a la luz del día, con luces, cámaras, guionistas más o menos afortunados, periodistas en contra, periodistas muy en contra, seguidores, detractores, espectadores activos, espectadores pasivos y tres protagonistas de manual. Los usos y costumbres del siglo XX han quedado definitivamente enterrados y ya no volverán. No digo que los de ahora sean mejores, solo son distintos y adaptados a la vorágine exhibicionista que vivimos.

Tenemos en el tablero otros partidos: El PP continúa con su funcionamiento simple, monolítico, de órdenes en vertical y no ha explotado en mil pedazos por ese extraño “efecto piña”, también primario, que conlleva la defensa de los miles de casos aislados de corrupción y podredumbre que infectan e infestan sus filas. Ciudadanos no se apea del postureo de la nueva política pero no es más que el resultado de colocarle el motor arcaico de un vetusto SEAT 850 a una carrocería pintona y deportiva pintada de naranja. Qué decir de Podemos; es la simetría de Ciudadanos, colocada al otro lado del eje, tiñendo de morado (robado, como tantas otras cosas, del movimiento feminista) una maquinaria pretendidamente democrática que hace aguas en cuanto se le somete a las implacables pruebas de estrés de la discrepancia interna.

No soy militante socialista y, por tanto, no me veo en el complicada tesitura de tener que decidir a quién quiero más, si a papá o a mamá. Visto con frialdad e, insisto, desde fuera, quizá me decantará por irme a vivir con la familia de Bilbao pero, claro, yo no decido.



sábado, 20 de mayo de 2017

Mañana


Durante los años de opulencia no desperdiciaste una oportunidad de despreciar a todo el que no estuviera de acuerdo contigo, desobedeciese esas órdenes tuyas nunca pronunciadas que debían ser adivinadas o, incluso, envalentonado con vapores que entontecen la voluntad, faltando gravemente al respeto de quien, real o figuradamente, había osado mirarte mal. Un oscilante coro de palmeros, de a tanto el abrazo, reía tus gracias, jaleaba tus bravuconadas y volvías a casa zigzagueante, agachándote a cada poco para no enganchar tu ego en los tendidos eléctricos. Yo también estaba ahí y, con viento de cola, no supe o no quise avisar.

Los extremos del vaivén ciclotímico donde te mecías en privado tenían un denominador común, el de la buena persona que luchaba por aflorar en un mundo implacable. Con el tiempo, y quién sabe si el cansancio, el buen tipo acabó perdiendo fuelle y rindiéndose a la evidencia: La apariencia de ser vulnerable es un lujo que no te podías permitir en un mundo de depredadores y presas. Ese mundo primitivo y binario está vedado a quienes exteriorizan debilidades; mejor enterrarlas bajo toneladas de altanería.  Gran error, no solo no han muerto sino que, fuertemente arraigadas, han adquirido pujanza en la profundidad y aflorarán cuando menos te lo esperes. No será malo, simplemente incómodo.

Aun así, por esos misterios que hacen tan apasionante la naturaleza humana, hay gente que te quiere; que ha optado por mirar para otro lado cuando tu frustración se expresa mediante espumarajos de odio evanescente, solo por no tener la dolorosa experiencia de mirarte a los ojos y ver todo el sufrimiento que tratan de esconder. Es triste ver pedir auxilio en silencio, a quien ya es una parte de ti mismo, y no poder hacer nada por darle el calor que pide porque, como ese león herido en una trampa, matará de un certero zarpazo a todo el que se acerque a socorrerle. El orgullo mal entendido y la cerrazón a reconocer los errores, también son propios de la naturaleza humana y con ellos hay que vivir.

Lo reconozco, no sé qué hacer, no sé cómo acercarme, estoy muy cansado para atravesar a nado ese océano de lava ardiente que nos separa y creo que debería intentarlo pero, puedes llamarlo hartazgo, pereza, agotamiento, … , quizá, espíritu de supervivencia, puedes llamarlo como quieras porque el resultado es el mismo, estamos ambos, quietos, mirándonos desde ambas orillas sin atrevernos siquiera a mojarnos los pies y la inacción es nuestro peor enemigo.  No sé si me necesitas, puedo sospechar que sí. Sé, a ciencia cierta, que soy demasiado pobre como para poder permitirme el lujo de tirar una amistad tan valiosa, labrada durante años.

En una carpeta archivada en una caja, que guardé en un mueble, que almacené en una sala, que hay en ese sótano, que cerré bajo siete llaves, tras una escalera tapiada; escribí Ofensas y no recuerdo ya lo que metí. Sobre la mesa tengo otra carpeta vacía y abierta, en cuya portada he escrito Mañana.





domingo, 14 de mayo de 2017

Unos, otros y nosotros



La prisa cierra el plano, la pupila enfoca la meta en un vertiginoso “efecto túnel” y la única imagen lateral que recibes es tu posición relativa respecto a los rivales o enemigos que, igual que tú, tratan de alcanzar el objetivo antes que nadie.  Compites porque sí, porque así te enseñaron y porque llevas haciéndolo toda la vida, porque la existencia no tendría aliciente sin degustar las mieles de la victoria; no siempre, solo de vez en cuando aunque, si viene una buena racha, terminas acostumbrándote a su sabor y, con indicios de hastío, empiezas a buscar objetivos más ambiciosos. El viaje es solo el incómodo trámite para llegar al destino marcado que, una vez alcanzado, pierde todo su valor y es sustituido por otro más grande, más bonito, más complicado, más caro, … mejor. ¿Mejor?

El horizonte, por definición, es inalcanzable; se ve, siempre está ahí pero siempre varía. La curiosidad te obliga a detenerte cada dos pasos a observar una planta, un insecto, un contraste de colores o un grupo de gente que ríe o llora. Da lo mismo, el horizonte siempre está a la misma distancia y nunca va a estar mas cerca ni más lejos. Tienes una meta a la que llegar, claro que sí, pero es la excusa perfecta para emprender la gran aventura del viaje con todos los sentidos abiertos a la percepción de nuevas sensaciones, emociones, sentimientos … de vida, lo llaman. Has de andar con cuidado porque, a cada poco, pasa cerca de ti una persona a toda velocidad, mirando sin ver y, si tienes la mala suerte de cruzarte en su camino, serás arrollado sin contemplaciones entre amargos reproches por haberle hecho perder el tiempo. ¿el tiempo se pierde? Según; hay personas que se lamentan de perder su tiempo y otras se felicitan por haberlo sabido emplear.

Luego estamos los demás. Los que queremos correr, porque es lo que hacen todos, pero nos paramos para aprender de lo que encontramos y, claro, hemos perdido la posición ventajosa que habíamos alcanzado y, otra vez a correr. No destacamos ni por nuestra velocidad ni por nuestra curiosidad. No destacamos pero, como somos muchos, podemos hacer piña y decidir hacia qué lado nos gustaría inclinar la balanza, hacia el de la búsqueda de la victoria o de la sabiduría. Los que corren mucho y los que paran mucho nos miran como lo que somos, el mal necesario. En cierto modo somos la “Partícula de Dios” de su existencia, quienes con nuestros gustos o inclinaciones conferimos importancia a su fulgurante y ciega consecución de objetivos o reposada reflexión improductiva.

No son tan implacables como creen ni tan sabios como se tienen porque aún no se han dado cuenta de nuestra importancia; todos somos sustituibles pero también imprescindibles. Unos y otros nos consideran un obstáculo, más o menos tolerable, en su trayecto vital, pero todavía no han alcanzado, como presumen, el cenit de la evolución humana. Lo lograrán el día que descubran que, sin nosotros, no son nada.

sábado, 13 de mayo de 2017

El Analista Sarcástico de Medios propone para hoy...


El ciberataque que sufrió Telefónica se extiende a escala global
Ahora mismo, en 74 países, cuando llamas por teléfono te aparece una musiquilla insoportable, te dicen que todos los operadores está ocupados, te atienden al cabo de 22 minutos para decirte que la culpa es tuya, que apagues y enciendas el router y después te facturan 62 euros por la llamada. Son una plaga.

Ferrusola realizó otra transferencia de fondos como “madre superiora”
Mientras tanto, Pujol padre ha pedido a los Pujolines que recojan todos los frutos que hay en el árbol antes de que caiga y se lleve por delante al Estado Español. No descartemos que, en su honor, la nueva república catalana termine llamándose “Convent de les filles de sant jordi amb una mà alante o una altra enrere”.

El testaferro de González grabó a un donante del PP para chantajear a Rajoy
Al final, Mariano le hizo uno de sus discursos y el hombre entregó la cinta, más diez mil euros y una nota de disculpa.

Marhuenda manipuló una encuesta para “putear” a Cifuentes
¿Paco hizo eso? No me lo puedo creer. El hackeo de Telefónica tiene largos e insospechados tentáculos.

El Gobierno afea al PSOE que quiera abrir “viejas heridas” con los restos de Franco
Además, le ha preguntado si no tienen bastante con los muertos de las cunetas como para tener que desenterrar a uno que ya está identificado y localizado.

Albert Rivera se viene arriba tras el triunfo de Macron en Francia
Empezó a dar abrazos el domingo por la noche a sus más allegados y la onda expansiva ya llega a Zaragoza.

El mercado apunta a la venta del Popular a un gran banco
¡Ojo, cuidado! Se refiere al Banco Popular, El Partido ya se vendió hace años.

Trump amenaza en Twitter al exdirector del FBI
Como es lógico, el exdirector lo ha bloqueado y reportado. Como Twitter le suspenda la cuenta a Trump volveré a creer en los unicornios.

Una cueva con pinturas prehistóricas destrozada con grafittis
Los autores, una banda de ultraderecha especialmente virulenta, valga la redundancia, ha dicho que la caverna es suya y punto.

Les Luthiers, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades
Primero Eduardo Mendoza, ahora Les Luthiers, al final van a conseguir que vuelva a confiar en la humanidad.




domingo, 7 de mayo de 2017

La Revolución que viene


El Apocalipsis será causado por el capitalismo, no por las máquinas” Stephen Hawking

Vivimos, no sin cierta ansiedad, a las puertas de la que será la revolución con más posibilidades de cambiar el mundo que conocemos: La Revolución Robótica. La Revolución Industrial, en el S XIX, y la Tecnológica, a caballo entre el S XX y el XXI, no hicieron más que abonar el terreno para propiciar la era en la que las máquinas nos liberen del concepto actual de “trabajo”.

Curiosamente, el infinito potencial productivo que en poco tiempo ofrecerán los robots, no es sinónimo, per se, de una entrada automática en la “Era del Ocio”, como debería, sino que; como fruto envenenado del Capitalismo Salvaje, que ha colonizado cada rincón del planeta desde la caída del bloque soviético; nos acerca un pasito más al abismo que representa el regreso de la esclavitud.

Las grandes corporaciones, auténticas dominadoras a escala global, son plenamente conscientes del cambio de paradigma y, bien por comodidad, bien por miopía o por ausencia de valores éticos que se salgan de las cuentas de resultados, no obran en consecuencia. Partimos de un concepto en el que, quien dominaba los medios de producción mediante mano de obra y bienes de equipo, obtenía los resultados perseguidos; poco a poco, a la vez por causa y consecuencia de la Globalización, fue el capital en grandes cifras, a menudo intangibles, quien cogió las riendas del destino de la Humanidad pero ahora, en el momento en que se ha revelado una nueva fuerza para culminar los avances del ser humano, se niega a entregar el poder sin sangre de por medio. Esa nueva fuerza es el Talento y es la causa  de que, las herederas del trono mundial, las grandes empresas tecnológicas, remuevan cielo y tierra para localizar y fichar en los lugares más recónditos del mundo los cerebros que garanticen su liderazgo.

Veamos un ejemplo fácilmente reconocible: El ciclo pendular de las estructuras sociales nos ha llevado, desde la noche de los tiempos, a alternar épocas de aparente plácida convivencia con momentos de sanguinarios enfrentamientos a todas las escalas. El amenazante fin de la II Guerra Mundial, con la división del mundo en dos bloques, sin embargo, puso sobre el tablero un concepto desconocido hasta esa fecha: La destrucción mutua garantizada.  Las grandes guerras, como las hemos conocido, tenían fecha de caducidad y, si se producía, la III Guerra Mundial sería muy distinta.  Así ha sido o así está siendo.

Hay quien defiende que, tras varias escaramuzas previas a modo de prueba, la III Guerra Mundial de nueva factura comenzó el 11S con el ataque al World Trade Center y el Pentágono (y otros que no hayan trascendido). Esa nueva manera de golpear al enemigo en su propia casa, de modo indiscriminado, con tácticas terroristas, aplicado a nivel planetario, es una fórmula dañina en el resultado pero su carácter difuso impide el uso de las temidas “Armas Tácticas”.  Para entendernos, ese sería el modelo Capitalista en sus últimos y letales estertores.

Hay quien opina que los, cada vez más frecuentes y profundos, ataques cibernéticos suponen el comienzo intangible de una III Guerra Mundial de consecuencias imprevisibles. Absolutamente toda la gestión de las “Armas Tácticas” está sometida a costosos programas informáticos, aunque la última decisión continúe (aparentemente) en manos humanas. En el momento en que uno de esos ataques logre penetrar al núcleo del botón nuclear, dependiendo de las intenciones del atacante, puede producirse el Apocalipsis o la rendición total.  Para entendernos, esas serían las armas del Talento, que, aunque suene bien, puede estar impregnado de toda la maldad de que el ser humano pueda ser capaz.

En medio de ese fuego cruzado nos encontramos los humildes mortales, profundamente preocupados por sucesivas maniobras de distracción de diferentes formatos y niveles que, a la vez, nos disuaden de movilizarnos, ponen a prueba nuestra capacidad de resistencia y evalúan nuestro Talento para ser útiles a la gestión del Big Data (el nuevo capital) y pasar a engrosar las filas de los privilegiados.

Mientras tanto, en esta traumática transición, en vez de liberar al ser humano de los trabajos penosos y estimular su capacidad para pensar y crear; los viejos/nuevos amos, las utilizan para un abyecto chantaje: o trabajas el doble por la mitad de dinero, o serás sustituido por una máquina que lo hará por la centésima parte de coste y tú te quedarás sin nada.


Algo sí que tenemos seguro: Si los futuros líderes mundiales lo serán por su talento, ninguno será español. Todos los que reúnen capacidades están en la costa sirviendo cerveza a ingleses borrachos.

sábado, 6 de mayo de 2017

El Analista Sarcástico de Medios propone para hoy...


El equipo de Macron denuncia un “pirateo masivo” en la víspera de las presidenciales
Al parecer, se trata de un efecto óptico del electorado: La mayoría ha decidido taparse los ojos para votar en vez de taparse la nariz y, según de dónde venga la luz, aparentan llevar el famoso “parche pirata”

5.400 enmiendas a los presupuestos de Rajoy
Pues yo les haría defenderlas una a una en el estrado y votarlas separadamente, mira tú.

El PP ve irrecuperable al PSOE pero no contempla elecciones
2 matices: 1.- Que el PP vea irrecuperable a otro partido es como el vertedero que desprecia el Roquefort por tener moho. 2.- El PP contemplará o no elecciones en función del dinero que pueda sacar de ellas.

Patxi López mantiene su candidatura para evitar la “división suicida” en el PSOE
Hay quien piensa que, el mandatado por “Susanita la Redicha” para restarle votos a Sánchez, al final, a quien va a restarle votos, es a ella misma. Patxi, sin embargo, se ha venido arriba y ha pedido otra ronda.

España pierde su primer arbitraje internacional ante el Banco Mundial por los recortes a las renovables
No os preocupéis que, como en tantas otras cosas, nos van a crujir a multas pero la culpa la tendrá el árbitro…

Confirman que una empresa roba agua de agricultura para las obras de una autovía en Murcia
Pues el día que se pongan a investigar la procedencia del agua que riega los campos de golf, dinamitan el trasvase Tajo-Segura y van a tener que regar con gaseosa.

Los familiares del Yak 42, satisfechos por “desmontar las mentiras de Trillo”
Trillo, por su parte, mientras veía la noticia por televisión, acariciaba la cabeza de su gato mientras se servía otra copa de champagne francés.

El Supremo multa a Javier Bardem con 150.491 € por defraudar a Hacienda
Los malhechores del lejano oeste eran perseguidos por los caza-recompensas, los corruptos de Madrid por la caza-talentos Aguirre y los mitos de la izquierda por la Agencia Tributaria.

Corea del Norte denuncia un complot de la CIA para asesinar a Kim Jong-un
¿Un complot de la CIA para asesinar el líder enajenado de un país empobrecido que quema sus escasos recursos en petardos lanzados al Mar de Japón? Me extraña. Si fuera un líder de izquierdas, elegido democráticamente por un país de Sudamérica, no te diría yo que no, pero…

El rival chino de Boeing y Airbús realiza su primer vuelo
Aún dudan de la marca que llevará bordada, si Boing o Airvús. El caso es que volar, lo que se dice volar, vuela. Ya veremos qué sucede cuando lo compren, salgan de la tienda y lo prueben en casa…





domingo, 23 de abril de 2017

¡Qué lástima de país!


Si algo hay que reconocerle a los miembros del Partido Popular es su afán de superación. Si un dirigente ha robado un millón, su sucesor robará dos; si un alto cargo “desvía” dinero de partidas con una cierta sensibilidad social, el que venga detrás carecerá de asuntos intocables y, aparte de la Iglesia, que también se lleva lo suyo, nadie estará a salvo de su rapiña.  La gente ya se ha acostumbrado a los informativos que abren con noticias de alcance sobre detenciones de X dirigentes o los nombres ingeniosos con que bautizan las distintas operaciones.  Hay un dato, sin embargo, que echo de menos: La suma de todos los dineros del Estado que se han llevado los Gürtel, Púnica, Lezo, Taula, Brugal, Palau, Auditorio, EREs, etc.  Probablemente descubramos que la tal “crisis” fue una oportuna cortina de humo para distraer la atención y robar, con mayor impunidad si cabe, los limitados recursos que había en la caja común.

Siendo esto grave, si nos paramos a pensar que, quien realmente sabe cuánto dinero hay en cada cuenta, en qué se emplea, de dónde viene y a dónde va, son los bancos; descubriremos un “a modo de simbiosis”, para ocultar montantes ya de dos cifras de % del PIB volatilizados que, de conocerse, sacarían de su letargo al ciudadano más sofronizado y provocarían una revolución que dejaría la Toma de la Bastilla en un cumpleaños en casa de Ana Mato. O tampoco, quién sabe.

No nos faltan indicios para sospechar con fundamento que, cuando se refieren a la división de poderes, en realidad hablan de la división del botín. Tanto para ti, tanto para mí, tanto para el partido, tanto para tal empresa, tanto para … De otro modo, no es comprensible en ninguna circunstancia la proliferación en el ámbito judicial de una nueva figura: El Fiscal Defensor, que se erige en paladín de los reos ilustres y torpedea sistemáticamente los sumarios de los procesos abiertos.

Que un importante cargo del Estado, denominado Fiscal Anticorrupción, trate con su enorme poder de evitar imputaciones, dicte cómo deben actuar en la sala (siempre a beneficio de inventario) y prohíba que, a fulanito, se le acuse de no sé qué delito por muy fundamentado que esté, llevaría en cualquier país serio de nuestro entorno a: Destitución inmediata del Fiscal Anticorrupción, cese del Fiscal General del Estado, dimisión, con disculpas incluidas, del Ministro de Justicia, apertura automática de una comisión de investigación de las de verdad, y sometimiento de Jefe de Gobierno a una moción de confianza en el Parlamento. Es un hecho gravísimo.

No contentos con el Dontancredismo envuelto en impunidad, ahora trasciende que, cuando se conoció al detalle la investigación de la Audiencia Nacional al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, su hermano corrió a reunirse con el Secretario de Estado de Interior (número dos de su ministerio y, como secretario de estado, miembro del gobierno), en la propia sede del Ministerio. El mismo procedimiento que debería haberse producido en Justicia es aplicable para Interior (que ya tiene arañazos por el piso del Director General de Tráfico) pero son de un desahogado que asusta.

Viéndolo todo con un mínimo de perspectiva, podríamos conjeturar la razón de estos comportamientos: Si, en una primera estimación y tirando por lo bajo, se cree que Ignacio González ha podido “distraer” 23 millones de euros de los que ha destinado 1 a sanear las cuentas del partido, quedan 22. Si, insisto, conjetura, se hubiera quedado con 12 (que suena a poco pero serían 2.000 millones de pesetas), aún le quedarían otros 10 para ir untando por aquí y por allá y mantener engrasada la maquinaria.  Lo que llama la atención, como una mascletá en un velatorio, es que con unos ingresos anuales de 110.000 € (para mí los quisiera yo), moviera anualmente mas de 3 millones.

Debemos rendir pleitesía, algo bueno tiene que salir, a la Guardia Civil y su Unidad Central Operativa porque, conociendo las implicaciones nada halagüeñas de los ministerios de Justicia e Interior, no alcanzo a imaginar las presiones a que deben estar sometidos y, aún así, siguen investigando y recopilado pruebas de un peso brutal, a pesar que que una "voz en off" avise a los investigados para que destruyan la documentación que les comprometa. Mi aplauso así como a los jueces que, desde diferentes instancias, instruyen los sumarios con tanta profesionalidad como escasez de medios y colaboración.

Si este fuera un país serio, el Gobierno avergonzado o el Parlamento indignado, disolvería las cámaras y convocaría nuevas elecciones por pura higiene y salud democrática pero, como este es el país del “Vivan las caenas”, ante la multitud y la gravedad de los casos que vienen apareciendo (amén de las distintas indignidades perpetradas en su diaria acción de gobierno), el Partido Popular con su sede trasladada forzosamente a Soto del Real, alcanzaría 300 diputados de 350 en litigio.

¡Qué lástima de país!


domingo, 16 de abril de 2017

Silencios


El ser humano en general, con honrosas excepciones, siente una aversión fatal a reconocer un error, pedir disculpas por ello, corregirlo y aprender de la experiencia.  Con frecuencia, y en estos tiempos de locuacidad cibernética a cada rato, se hace un derroche de energía descomunal para defender una opinión, propuesta, crítica o lapidación pública (que de todo hay) pero, cuando se demuestra que eso que hemos defendido con tanta pasión y ahínco, está equivocado, se produce un silencio de tal tamaño y densidad, que serviría para envolver el sol para regalo.

Cuando alguna vez, en la carretera, nos hemos cruzado con un vehículo que venía dando bandazos imprevisibles y peligrosísimos, nos hemos echado a un lado de la vía a la vez que hacíamos ostensibles llamadas de atención al otro conductor para que corrigiera su actitud. De acuerdo, lo único que diferencia a Trump al volante de EE.UU., de ese conductor, es que no podemos darle las luces. Cualquier habitante del planeta con una cifra mínima de neuronas útiles, comparte con nosotros una profunda preocupación por las consecuencias que pueda tener el irreversible proceso de enajenación mental que sufre el mandamás de los USA. Recuerdo con nitidez, como si fueran de ayer mismo, los apocalípticos mensajes que, los investidos de pureza, lanzaban para que, quienes podían, no votaran a Hillary Clinton (Killary, la llamaban) por su condición de asesina, cuando su elección, siendo repudiable, suponía claramente el mal menor.  No he visto, sin embargo, ni un solo mensaje de estas mentes preclaras, alertando del peligro cierto para la supervivencia de la humanidad, los seres vivos y el planeta en general, que supone tener a un orate con las claves del maletín nuclear.  Cri-cri, cri-cri, cri-cri,    Silencio.


Especial mosqueo me producen los “abrazagatitos” cuando se rasgan las vestiduras con pasión en cuanto alguien les nombra el intolerable crimen que nuestra “civilizada sociedad occidental” está cometiendo con los refugiados que, a la carrera, han debido dejar atrás toda su vida y abandonar Siria, Libia, Irak, …  Esos sensibles “abrazagatitos” son los mismos que se hincharon a hacerle el juego a la CIA, para desestabilizar países que eran potenciales polvorines, mediante aquella patraña tan estúpida que nos vendieron con el título de “Primaveras Árabes”.  Yo no deseo el mal a nadie pero, así les llamen a todos durante la siesta, el resto de su vida, para contratar un operador de telefonía, por ser tan torpes.  No he visto a nadie, sin embargo, entonar el mea culpa por haber apoyado, aunque haya sido testimonialmente, que pacíficas poblaciones en franca inferioridad, se levantaran en armas para convertir toda la ribera sur del Mediterráneo en un avispero, a mayor gloria de los fabricantes de armas y sus menguantes stocks.  Cri-cri, cri-cri, cri-cri, … Silencio.

jueves, 13 de abril de 2017

Aburrimiento



El pequeño caracol trepaba con esfuerzo por la pared lisa, brillante de baba en el camino recorrido. A la altura del interruptor de la luz pensó: mira, un balancín. Se subió en él pero durante un rato largo no pasó nada, faltaba otro amigo en el lado contrario para poder jugar. Bajó contrariado y continuó su camino hacia el marco de la puerta. A lo tonto, a lo tonto, había pasado ya media mañana cuando llegó trabajosamente al hueco practicado en la madera para alojar el resbalón. Mmmmm, una trinchera, imaginó, y se metió buscando el fondo.

El resbalón, tan antiguo como la propia puerta, se resistía a ceder al empuje y su dueño, empeñado en ese capricho absurdo de que las puertas deben cerrarse, lo engrasó con generosidad. El caracol empapó su pie viscoso en aceite lubricante y, al salir del hueco del resbalón para continuar su periplo, patinó en el barniz y por efecto de la gravedad se deslizó suavemente hasta el suelo. Cinco horas de escalada laboriosa se habían desvanecido sin dejar rastro con su aterrizaje en el punto de partida. Afortunadamente, la memoria no es una característica propia de los moluscos y todo le pareció apasionante y novedoso, de modo que se le ocurrió escalar por la pared a ver qué encontraba.

El niño vestido de comunión de la foto de la vitrina sonreía para sus adentros mientras imaginaba las perrerías que le haría al inocente caracol con el rosario de nácar, colocado para la foto, que sostenía en las manos. Esa imagen le distrajo un momento del enfado que le invadía: el traje. El maldito traje de marinero ya había sido testigo de las hostias recibidas por sus tres hermanos mayores y, aunque cuidado con mimo, ya había perdido el apresto de la tela nueva y se notaban los sucesivos pliegues que certificaban la mayor estatura de los hermanos pequeños respecto a su predecesor. Él quería un traje nuevo. Bueno, no, en realidad lo que quería era un reloj, porque era tradición que, el día de su primera comunión, los niños tuvieran su primer reloj de pulsera; si no fuera por eso, habría hecho la comunión Rita la Cantaora.

Un Dogma Prima con nada menos que 17 rubíes, que no sabía lo que eran pero nadie negará que sonaba señorial; tuvo la culpa de su comunión, con su esfera blanca, nacarada, la caja y corona doradas y su correa de cuero fino marrón clarito. Precioso.

El póster de Banksy no estaba de acuerdo. La niña que cachea un soldado junto a su fusil negaba con la cabeza mientras, una y otra vez, pasaba las manos por la tela del uniforme buscando armas ocultas.  Alzó el rostro, miró a la foto del niño de comunión y murmuró: ¡Vaya chorradas las que ofenden a estos pequeños burgueses! Y siguió a su tarea como si nada.  Le hubiera gustado tener un vestido blanco, como una princesita, pero en Gaza no quedaba sitio para la pureza y los relojes no eran necesarios, los bombardeos marcaban las horas con precisión suiza, o israelí, quién sabe.


Un bostezo a tope de agudos me devolvió al mundo. El año que viene sin falta hago planes para Semana Santa.

Si hoy llegara a España un extraterrestre

Si hoy llegara a España un extraterrestre, debidamente documentado, pensando que un fenómeno conocido como Semana Santa, apenas tendría influencia en un estado aconfesional, y viera las banderas de todos los acuartelamientos a media asta por la muerte de Cristo, se volvería de inmediato a su nave para relevar del cargo al documentalista que no hizo bien sus deberes.

Si hoy aterrizara en nuestro país un extraterrestre, conocedor de la Historia del último siglo y, no solo comprobara que no se permite colocar la bandera tricolor para conmemorar la República que fue derribada por un sanguinario golpe de estado, sino que los herederos de los golpistas siguen teniendo el poder 80 años más tarde, regresaría al espacio con la idea de que los españoles somos un pueblo básicamente pusilánime y comodón.

Si hubiera vida en otros lugares del universo y llegaran hoy a España con la intención de colonizarnos, por aquello del clima y la alegría, darían la vuelta, resignados a perecer en su planeta hiperpoblado, antes que tener que hipotecar sus naves, armas, tecnología y alimentos para poder satisfacer el rescate interminable de los bancos, pagar la abominable deuda pública y, si sobra algo, parchear el sistema público de pensiones.

Si hoy nos invadiera una especie alienígena hostil, dispuestos a convertirnos en ganado para su alimentación, mañana se convocaría una enorme manifestación en Madrid para gritar ¡Vivan las caenas! Convenientemente jaleados y pastoreados por el Gobierno, los medios de comunicación de masas y los líderes influyentes de las escuelas de pensamiento patrio.