jueves, 11 de octubre de 2018

Evolucionadamente primitivos



Empecé a escribir sobre los principios que mueven al ser humano a la risa y vi que, de muy pequeño, un niño se ríe cuando ve que su hermano se cae, ambos ríen cuando el que cae es el vecino y los tres si tropieza el de la calle de al lado; todos se parten de risa cuando resbala alguien de otro barrio y se produce una carcajada generalizada con las caídas del pueblo siguiente. La onda expansiva es similar si quien lo sufre es de otra provincia y todos reaccionan con alborozo con el trastazo de un lugareño de otra región.  Intentaba explorar el origen atávico de la risa y descubrí que acababa de definir el nacionalismo que, muy simplificado, consistiría en constatar la superioridad sobre el que pertenece a otro lugar usando circunstancias puntuales o relativas que lo hacen parecer ridículo.

Ese concepto tribal, derivado luego en aldeano, y expandido en círculos concéntricos, viene imprimido en nuestro ADN más básico e irracional, heredado de momentos iniciales de la evolución de nuestro cerebro y anclado en un, mal interpretado, espíritu de supervivencia; es la base y causa de todas las guerras y desgracias asociadas que han diezmado nuestra especie en todos los tiempos y en todas las partes de nuestro planeta habitadas por ese eufemismo llamado ser humano.

Se supone que vivimos en una sociedad desarrollada y hemos alcanzado el nivel más alto de civilización que ha logrado nuestra especie en los 50.000 años que, como tales, llevamos correteando por el planeta, pues, oye, como el primer día: Nos agredimos con banderas en vez de con palos y piedras, mandamos nuestros abogados en vez de los individuos mejor dotados para la lucha, buscamos alianzas estratégicas en vez de comprar seguidores con pieles, carne y semillas pero, por lo demás, exactamente igual.

Antes que usar la violencia física tiramos de violencia verbal y, quienes defendemos la necesidad de eliminar divisiones artificiales, caminar juntos y optimizar los recursos haciéndolos comunes, somos insultados y despreciados por ambos contendientes, acusados de pusilánimes, cobardes, ilusos, buenistas o, incluso, traidores y, si insistimos en la racionalidad y les pedimos argumentos, no hay problema en pasar de la violencia verbal a la física usando los palos de las banderas como arma que, significativamente, recuerda a las trifulcas entre clanes de cavernas cercanas.

Empecé a escribir sobre los principios que mueven al ser humano a la risa y he llegado a algunas conclusiones que no me hacen ni pizca de gracia.

lunes, 8 de octubre de 2018

A mí también me cabrearon, pero…



Hoy lunes no se habla de otra cosa, será porque es lunes y los lunes vienen acompañados de mal rollo o será porque la noticia, en sí misma, es un pozo inagotable de tufo vomitivo pero es solo eso: algo de lo que hablar un lunes o un tufo desagradable que se disipará en el aire.

Porque la escenificación de VOX ayer en el Palacio de Vista Alegre fue una cuidada puesta en escena en un recinto muy agradecido, con figurantes voluntariosos y de pago llegados en autobuses ad hoc, como el de la imagen, de todos los rincones de su ¡¡España!! y donde se invirtió dinero, mucho dinero para transporte, comida, una bandera de tamaño generoso por asiento y un soporte tecnológico importante; pero detrás de ese teatro no hay nada, nada más que un espacio vacío poblado de ratas hambrientas con olor a naftalina. Lograron, eso sí, lo que buscaban, un tiempo impagable en los informativos de ayer y un espacio generoso en las portadas de hoy; ni comprando espacios publicitarios en prime time por el doble de dinero, habrían logrado la penetración mediática del acto de ayer. Pero esto no lo inventaron ellos, ya lo hizo antes el Frente Nacional.

Es evidente que la muchachada de Abascal, que reúne lo mejor de cada casa y de cada caso, bebe incesantemente de las tácticas y estrategias de la formación ultraderechista francesa, sus procesos, sus mensajes, sus tics y su odio universal pero ¿y los demás?

Hace no mucho tiempo, los medios franceses entonaron un sentido mea culpa porque se dieron cuenta de que habían calculado mal la estrategia del tratamiento que debían dar a Le Pen y su partido y, así, fueron aplicando en cada momento la peor de las respuestas posibles: Primero se alarmaron a cinco columnas, con lo que pusieron el foco de atención sobre ellos; luego, para corregirlo, desmenuzaron sus mensajes e intentaron rebatirlos desde la óptica racional, con lo que les hicieron de altavoz; después se rieron de ellos, con lo que cabrearon a los que habían comprado sus propuestas y que reaccionaron difundiéndolas con pasión y, por último y demasiado tarde, trataron de ignorarles pero el daño ya estaba hecho.

Porque las imágenes, no hay duda, son espectaculares, un muy calculado tiro de cámara daba un plano plagado de gente que ondea banderas. Me gustaría ver alguna con el plano más abierto porque sospecho que descubriríamos el vacío y porque, casualmente, en el llamamiento que hicieron para toda España, hablaban de llenar Vista Alegre con 10.000 banderas (que estaban ya desde por la mañana) y ese fue exactamente el número de asistentes ¿capacidad adivinatoria o lleno artificial? De hecho, he visto asambleas de Testigos de Jehová con más asistentes y no han abierto telediarios ni copado las portadas.

Lo que debería preocuparnos, sin embargo, es el previsible giro a la derecha (más aún) de un PP y Ciudadanos que pugnan por el mismo perfil de votante y, al paso que van, dejarán a VOX como un partido de centro moderado. Por tanto, no les quitemos el ojo pero no les demos la satisfacción de amplificarles. Aprendamos, por una vez, de lo que han hecho fuera y no cometamos sus mismos errores; nosotros sí estamos a tiempo (y, sí, a mí también me cabrearon, pero…).

jueves, 4 de octubre de 2018

Las pensiones, ese problema universal



Los manoseadores oficiales del lenguaje dicen que el asunto de las pensiones es un problema transversal. Siendo cierto que nos atraviesa, en ocasiones de forma dolorosa, yo afirmaría que es un problema universal: nos afecta a todos. Los que ya son pensionistas, por razones obvias; están padeciendo en su propia economía una pérdida galopante de poder adquisitivo que, lejos de mejorar, tiene un futuro negro con tendencia a oscurecerse. Los que andamos ya en fila para incorporarnos a ese noble colectivo, sabemos que muy mal se tiene que dar la cosa para que no la percibamos pero, eso sí, no tenemos ni idea de cuál será su cuantía pero sospechamos que baja con tendencia a mísera. Ahora bien, quienes están ahora en la treintena, ni siquiera tienen claro si van a poder cobrar pensión tal cual la conocemos hoy y, corregidme, por favor, tampoco muestran demasiado interés en algo que puede suceder dentro de unos eternos treinta y tantos años; estar en esa edad en que lo sabes todo es lo que tiene.

Desde las cúpulas financieras llevan martilleándonos décadas con la conveniencia de suscribir planes privados de pensiones. Mi meditada opinión al respecto, tras valorar concienzudamente todos los datos que he sido capaz de recopilar, es la siguiente: ¡Y una mierda! El día que trascienda la ingente cantidad de dinero que se ha “perdido” por el sumidero de los Planes Privados de Pensiones, el rescate bancario va a quedar, mal comparado, con la paga de los domingos que le das a tu sobrino de ocho años. Estaríamos especulando con unas pérdidas de diez cifras.

Pero ¿cuál es el problema real? Se habla mucho del criterio de revalorización, si es en base al IPC o a otros conceptos estadísticos, puros o combinados. Se habla también, aunque algo menos, del “factor de sostenibilidad” introducido por el PP para justificar un tajo brutal del 20 % como mínimo, en función de la esperanza de vida proyectada para el momento de la jubilación, se habla de muchas cosas pero no se menciona ni con susurros lo más importante: El actual Sistema Público de Pensiones es insostenible. Y ahí, con una calculadora en la mano, no hay debate posible, es un sistema piramidal que funcionó razonablemente bien en momentos de una demografía que permitía una amplia base productiva que, al menos, quintuplicaba a los perceptores de pensiones; además, existían unas cotizaciones suficientes que hoy son impensables con la universalización de los trabajos basura, con la precariedad como principal criterio y un nuevo concepto de esclavitud en el horizonte. 

¿Somos un país aislado del mundo? ¿este problema no se ha dado en ninguna parte? Y si ha sucedido ¿cómo lo han resuelto? Con un modelo mixto que mantiene como principal fuente de financiación las cotizaciones pero que une otras no empleadas hasta ahora en España. En este sentido nos encontramos dos “escuelas de pensamiento”: la que se refuerza con impuestos a las operaciones financieras mediante un pequeño porcentaje, casi imperceptible individualmente, pero que en conjunto suma una cifra más que suficiente para aliviar el déficit actual; y el otro modelo en el que cada cotizante va reforzando su hucha particular, con otra de índole privada participada por la empresa, con importante exenciones fiscales y garantizada por una banca cuyo concepto de la ética es desconocido por estos lares donde prima el latrocinio y el expolio. Existe también una tercera, aplicada en Dinamarca o Suiza, que fija por ley una pensión mínima para toda la población, financiada mediante impuestos, que será complementada en función de las retribuciones percibidas durante la vida laboral que es donde entran en juego las cotizaciones.

Yo, particularmente, prefiero el primer modelo, que se aplica con éxito en Francia donde existen multitud de pensiones de todo tipo, con una cuantía muy superior a las españolas y lo resuelve con suficiencia. Es cierto que ahora están empezando a estudiar alternativas para cuando el modelo flaquee dentro de 20 años, pero los franceses son gente seria y poco dada a nuestra natural improvisación; seguro que dan con la solución en un plazo razonable. La tercera tampoco me desagrada pero tiene el hándicap de necesitar elevados impuestos y, aunque en España estamos 8 puntos por debajo de la media impositiva europea, produce cierta alergia; ahora bien, conociendo la fiabilidad más que discutible de nuestros bancos, de la segunda habría que huir despavoridos antes que nos descubramos en medio de la calle con una mano delante y otra detrás cubriendo torpemente nuestras vergüenzas.

Mientras tanto, podemos seguir agotando las fuerzas en pelear con uñas y dientes dos décimas arriba o abajo que, ojo, me parece que hay que hacerlo, pero no nos distraigamos del auténtico objetivo que debe movernos TODOS: el establecimiento de un nuevo Sistema Público de Pensiones con criterios de sostenibilidad, solidaridad y visión de futuro. Lo demás es pan para hoy y miseria para mañana.

martes, 2 de octubre de 2018

¿Heredar de hijos a padres puede llamarse evolución?



Alto y fuerte como un leñador canadiense; cabello ni corto ni largo, cuidadosamente descuidado; gafas de pasta oscura, recordando a esos solemnes intelectuales de los años 70; barba oscura, brillante, larga y mimada con carísimos cosméticos; una camisa de tenues cuadros rosados sobre fondo blanco abotonada hasta el cuello; tirantes oscuros, negros, diría yo, con punto de partida y llegada en la cinturilla de un pantalón gris, de extraña factura, al que se le acabó la tela dos dedos antes de los tobillos; unos zapatos de cuero marrón claro a juego con la pequeña mochila que cuelga por la espalda, a medio camino entre los hombros y los riñones. Una imagen que, hace 10 años, podría haber supuesto cierto choque estético pero hoy está felizmente asumida, incluso etiquetada, con el anglicismo misterioso de hípster, pero no; dentro de ese conjunto tan estudiado al milímetro, tan indie (otro palabro), que tiende a mirar al resto de los mortales por encima de un hombro sin un microscópico atisbo de caspa, hay un elemento discordante que mueve a la sonrisa socarrona, el codazo cómplice y el comentario desdeñoso: el patinete.

No entiendo lo del patinete. Parándome un rato a pensarlo he llegado incluso a plantear un momento cero, con un usuario cero, que discurre en una noche de libaciones excesivas de cerveza (de una marca poco conocida pero hecha artesanalmente por un amigo y, por tanto, exquisita), como mandan los cánones. Bebida a morro directamente de una botella de 33 cl, de esas que en Madrid llamamos “de tercio” y en Barcelona “media”. A una hora ya poco prudente y liquidada hace rato la última oliva; porque no las llaman aceitunas, las llaman olivas; uno de los intervinientes vio, apoyado distraídamente en la pared del pasillo, el patinete del niño, que dormía tranquilamente en su cama sin cabecero, de colchón hipoalergénico con los pies apuntando a la puerta, como mandan los preceptos feng shui, y decidió hacer la gracieta de deslizarse por el pasillo trazando unas eses involuntarias. El padre, también tocado de lúpulo, le recriminó el gesto aduciendo con torpeza etílica que tenía pensado llevárselo a trabajar el lunes porque era el medio de transporte más ecológico y sostenible; y apareció el elemento más desestabilizador de la historia de la humanidad, el inevitable “no hay huevos”.

El padre recogió el guante y, venciendo un pudor comprensible, salió el lunes de casa patinete en ristre, no sin antes discutir con “su chica”, que es como denominan a su pareja de turno. Fue deslizándose por la calle con la mirada alta, no tanto como gesto de soberbia sino para disimular la vergüenza. Llegó al Metro, plegó el artilugio y siguió su camino con normalidad. A su regreso a casa, a media tarde, observó con sorpresa otros dos o tres hípsters que paseaban por su barrio montados en sendos patinetes, incluso cruzaban ufanos los pasos de peatones a gran velocidad y con arrojo. No fue consciente de la trascendencia de su iniciativa casual hasta que, una semana más tarde, eran legión los patiriders que se dirigían al metro cada mañana e hinchó el pecho y llamó a su amigo para rebozárselo con impostada suficiencia.

Las tardes en el parque habían dejado de ser divertidas, los niños desprovistos de su juguete favorito se reunían en corros gestando una revolución que nunca llegó a cuajar por una simple diferencia de clase: Los de motor eléctrico trataron de imponer su criterio a la mayoría, los del clásico de desplazamiento “a patada” y estos los mandaron a la mierda y se pusieron a jugar a las chapas.


lunes, 1 de octubre de 2018

¿Traidor o feliz?



Me vais a mirar mal. Si no mal, al menos de forma rara; el caso es que me he desengañado de eso de lo que todo el mundo habla con grandes palabras acompañadas de gestos miserables: la Lucha.

Nací de izquierdas y me he ido haciendo rojo con los años. He frecuentado, participado colaborado y militado en partidos (en realidad solo uno) y sindicatos de clase (en realidad solo uno). Tengo la costumbre de implicarme en todas las reivindicaciones y movilizaciones que considero justas y, así en general, en todos los foros, colectivos, conciliábulos, grupos y facciones siempre se hablaba de lo mismo: de la Lucha. Hay que luchar por esto, por lo otro, sin lucha no hay victoria, si no luchamos nos pasarán por encima y un largo catálogo de ejemplos del uso de la lucha como herramienta imprescindible para la consecución de logros que, de otro modo, serían impensables. Pues me he cansado.

Un factor acompaña de forma invariable cada lucha emprendida: un líder o colectivo que lidera, diseña la estrategia, los movimientos, lo que merece la pena y lo que no, qué resultados son aceptables y cuáles intolerables y, siempre, siempre, siempre ha sucedido lo mismo: esa persona o colectivo ha salido beneficiada y los que nos hemos roto los cuernos dando la jeta, hemos quedado, en el mejor de los casos, como estábamos. Suena derrotista, lo sé, pero estoy hasta el gorro.

El mundo se va a la mierda, la ultraderecha está volviendo a sacar la cabeza del lodazal donde dormita cuando la situación no le es favorable y, lejos de preocuparles el brillo amenazante de sus afilados colmillos, las clases más desfavorecidas, las que deberían estar a nuestro lado (o nosotros al suyo, quizá), son quienes les apoyan y encumbran. Los que deberíamos ayudarles estamos muy ocupados en desilusionarles, en discutir si son galgos o son podencos, si hay que levantar más muros en no sé dónde, si los medios nos engañan (¡claro! Eso es lo que determinan sus consejos de administración) y hacernos los ofendiditos con gilipolleces, mientras la caverna va directa a lo suyo, sin distraerse un milímetro de su objetivo.

En consecuencia, he decidido que me la suda todo y voy a ser feliz. Intentaré disfrutar de la vida en la medida de mis posibilidades y pondré distancia de los líderes tóxicos que lanzan sus seudópodos, como una ameba, y fagocitan la energía, ideas y entusiasmo de todos los que están alrededor en su propio beneficio. Viajaré lo que pueda, aunque sea a la ciudad de al lado, e intentaré aprender de su gente; hablaré con todo el mundo que tenga disposición a hacerlo y dejaré en paz a quien lo desee; si puedo, echaré una mano en lo que alcance y a quien alcance y, cuando yo lo necesite, pediré ayuda; por qué no.

¿Crees que soy un derrotista? No opino lo mismo pero no te lo voy a discutir ¿Me llamas traidor a la clase trabajadora? Tus propias palabras gruesas te descalifican pero tampoco entraré al trapo. Solo sé que el mundo que conocemos que va por la alcantarilla y, lamentablemente, unos y otros hemos puesto de nuestra parte para que sea así sin remedio, de modo que te deseo que seas feliz. Yo lo intentaré con todas mis fuerzas.

lunes, 9 de julio de 2018

Terrorismo Machista


Tan ocupados como estamos en denunciar las atrocidades que, cada día, se perpetran en honor al dios Dinero y sus profetas, los Mercados, no prestamos la atención que merece el preocupante repunte del Terrorismo Machista.

En mi opinión, alguien que se dedica a maltratar con saña, amedrentar de forma caprichosa e infundir un miedo atroz en una mujer con su sola presencia con el único objetivo de que viva aterrorizada y, cuando su mente enferma lo decide, asesinarla sin más; no merece otro calificativo que el de Terrorista ya que comparte métodos y acciones con quienes la sociedad ha convenido definir con ese término.

El terrorista al uso goza de la complicidad explícita de quienes, de manera directa, ayudan a que sus actos repugnantes se lleven a cabo y, aunque no apreten el gatillo, son colaboradores imprescindibles sin cuya participación la acción terrorista sería más difícil de ejecutar.  En el terrorismo machista sucede algo similar con las personas que, siendo plenos conocedores de casos concretos, los alientan amparados en un dudoso concepto de empatía, cercanía o amistad o no los denuncian y, lo que es peor, tratan de convencer a la víctima de que merece lo que le ocurre y debe cambiar de actitud para satisfacer los deseos del “hombre”.  Determinados miembros de la Iglesia saben de lo que hablo aunque, afortunadamente, cada día son menos.

Del mismo modo que un acto terrorista “convencional” despierta apoyos tácitos en algunos sectores sociales que, aunque minoritarios, existen; rara es la ocasión en la que el asesinato de una mujer a manos de su pareja o ex pareja no provoque el despreciable comentario “algo habrá hecho” que suele producirse en grupos de machotes de barra de bar, acompañado de comentarios hirientes, pretendidamente ingeniosos, que son salpicados de gruesas risotadas entre libación y libación.

Existe la errónea apreciación que atribuye los actos de terrorismo machista a un sector concreto de nuestra sociedad compuesto, en su mayor parte, por personas de una edad por encima de 50 años, con pocos estudios y escaso nivel económico.  La casuística, lamentablemente, ha demostrado que todos los estratos sociales están contaminados por este misterioso elemento que convierte a un individuo, aparentemente normal, en un subhumano agresivo hasta el paroxismo en presencia de su pareja.  Convendría no desdeñar el número creciente de casos entre adolescentes que, cerrando los ojos, echan la culpa a una pasión desmedida y, ni ellos ni quienes lo conocen, hacen nada por evitar y corregir estas actitudes.  Grave error.

Los Medios de Comunicación, en un enfermizo afán competitivo, inciden de manera minuciosa en los detalles más sórdidos de cada crimen y, a mi juicio, le hacen un flaco favor a las mujeres con un potencial asesino cerca; les da ideas y, frecuentemente, tras un primer caso de ejecución concreta, se producen otros de la misma factura.  Si dependiera de mí, visibilizaría al máximo la figura de la víctima, prescindiría de los detalles del asesinato, que no aportan nada a la noticia y procuraría que el asesino solo fuese recordado por los autos judiciales, cumpliendo su condena en una cárcel de mujeres…

Mujer, ningún hombre es tu dueño.  Solo somos compañeros en igualdad de condiciones.  Al menor síntoma denuncia, no lo dejes para mañana. Teléfono de atención 016.

lunes, 18 de junio de 2018

La falsa gestión económica del PP



Eso de repetir una mentira muchas veces para que termine siendo verdad, ya no cuela. Nos han ametrallado durante años con la patraña de que el PP gestiona mejor la economía; con la mentira de que otros derrochan y nos llevan a la ruina, mientras el Partido Popular aplica fórmulas que nos salvan de la bancarrota; nos han entangado con los números falseados que siempre tienen las mismas víctimas, tú y yo y, mientras tanto, se lo han llevado muerto, han alicatado sus mansiones con varias capas de papel moneda de a 500 € y dejado macizas sus cajas de seguridad suizas donde no cabe un billete más. Sin saberlo, hemos subvencionado a destacados proxenetas y traficantes de drogas con el fruto de nuestros impuestos y todavía tenemos que consentir que nos miren con desdén mientras mascullan entre dientes, “que os jodan, pringaos”.

Pues no, se ha terminado y esperamos que den con sus huesos en las celdas que merecen, previo proceso de investigación, sumario, juicio, sentencia, multa y devolución de lo robado. Sé que estás pensando que soy un ingenuo, y quizá tengas razón, pero me he venido arriba, qué le voy a hacer.

Lo que no voy a permitir es que salgan diciendo que nos han salvado de no sé qué infierno económico cuando es rigurosamente falso. Cuando se han hecho cómplices de los causantes de la famosa crisis, para desguazar todos los derechos laborales y sociales que acompañaban nuestro magro Estado del Bienestar, cuando han abusado con obscenidad de los millones de parados, provocados por ellos mismos, para que sus empresarios de cabecera dispongan de mano de obra en régimen de semiesclavitud.

Es curioso, cuando llegaron al poder en 2011, la deuda externa se situaba en un 67%; hoy, en tan solo 7 años escasos, supera el 100% que, partiendo de un PIB de algo más de un billón de euros, supone que SE HAN VOLATILIZADO alrededor de 350.000 millones de euros. No vale que nos hablen de rescates y demás, eso ye está contabilizado y descontado en los famosos ajustes para disminuir el sacrosanto déficit; se trata de un expolio en toda regla que necesitamos que nos expliquen de modo urgente cómo se ha podido producir (ya sospechamos cómo, pero queremos oír sus explicaciones), porque la conclusión es clara: no solo no han salvado la economía sino que la han empeorado irremisiblemente, eso sí, no dilapidando dinero en ayudas, ROBANDO.

Hasta entonces, sugiero que se les ponga en cuarentena, lejos de la gestión cualquier céntimo público susceptible de desaparecer. Seguro que nos irá mejor.

viernes, 1 de junio de 2018

El Analista Sarcástico de Medios en la Moción de Censura


Foto de @DaniGago76

Sánchez se asegura los votos para ser Presidente del Gobierno
Así de aséptico titula El País, que trata de nadar y guardar la ropa, tras haber defendido ardorosamente la canonización y ascensión a los cielos demoscópicos de Albret Rivera

Rajoy se niega a dimitir y facilita el gobierno temerario de Sánchez
El Mundo no resiste la tentación de adjetivar como le pide el cuerpo, un hipotético gobierno cuya composición desconoce. “Qué agusto m’he quedao” dicen que se oía por los pasillos de la dirección

El Gobierno asume su derrota y tilda de “glorioso” que Sánchez tenga que usar sus presupuestos
Para “glorioso” el corte de mangas que le hizo el PNV después de garantizar el mantenimiento de su tajada en los presupuestos

El PNV justifica su apoyo: “El fallo de Gürtel marcó un antes y un después”
Sinceramente, no sé si con lo de “fallo” se refieren a la sentencia o a que fue un error imperdonable (al menos en público).

Rivera se burla de Iglesias por llorar por los torturados del franquismo
Que es una forma como otra cualquiera de rentabilizar el “síndrome del ojo seco” que padecen de modo recurrente  algunas personas

El PP teme una guerra interna por el cambio del liderazgo de Rajoy
Para empezar, han instalado otro arco de seguridad en la puerta por la que acceden los dirigentes desde el garaje. Que nunca se sabe…

Cospedal asegura que Rajoy, ausente en el Pleno, no dimitirá
Si la referencia de veracidad es su anterior declaración en el Congreso, no nos equivocaríamos al afirmar que Rajoy dimitirá cinco minutos antes de la votación, acompañado desde la bancada popular por un coral ¡¡Qué se jodan!!

Rajoy pasa ocho horas en un restaurante durante el Pleno de la moción
Al parecer, mandó un whatsapp a eso de las 22 h, con el siguiente texto: “Viri, que m’han liao estos cabrones. Ya voy pa casa

La mujer de Bárcenas sale de la cárcel tras abonar la fianza de 200.000 euros
Ya lo dijo Ignacio Escolar: Cuando al PP le va mal en los juzgados, no cambia de abogado, cambia de juez…

Trump lanza la guerra comercial contra la Unión Europea, Canadá y México
El establecimiento de aranceles y la política proteccionista desatarán una tormenta de incalculables consecuencias en la que, probablemente, también entre China. Las bolsas caerán en picado, pero será culpa de la moción de censura y el gobierno de Sánchez

El “ladrillo” crece ya más en España que durante la burbuja inmobiliaria
¡Ojo! Todo esto ha sucedido con el gobierno de Rajoy. Cuando reviente de nuevo,  será culpa del gobierno de Sánchez, como si lo viera…

Del “segundo milagro” económico a la incertidumbre
Atendiendo a los dos titulares anteriores y otros serios indicios de recesión mundial, el PP y La Razón preparan el cadalso para un gobierno aún sin nombrar.

Pochettino, el elegido del Real Madrid para sustituir a Zidane
Lo que más le ha jodido a Rajoy es que Zidane haya dimitido en la cresta de la ola, sin que nadie lo esperase, y a él se lo haya llevado por delante un tsunami de corrupción.




sábado, 12 de mayo de 2018

silencios



Nada aparece en su forma pura, sin contaminación que distorsione su esencia, su silencio. Todo viene envuelto como para regalo, pero es un regalo envenenado de sonidos inconexos, de ruido que aturde los sentidos y engaña al simple, al crédulo y al inocente. Amo el silencio.

Los silencios son de todos los colores y, no te dejes engañar, no se trata de la ausencia de sonidos, rumores o estruendos; tiene su propia personalidad y puede ser tu amigo… o no.

Abrazamos silencios blancos, deseados como un hijo e inocentes y felices como su niñez; deslumbran en su sencillez y te transportan a algo muy cercano  a la plenitud.

Hay silencios negros, espesos y viscosos que todo lo impregnan de desazón y dolor crueles y agobiantes, son los silencios de los tanatorios cerrados por las noches y no hay remedio que aligere su pesada carga.

Tenemos silencios verdes, evocadores y sugerentes de paseo por un bosque al amanecer, los aromas presagian la explosión de naturaleza que se producirá en instantes y la esperas con agrado.

Los silencios azules nos transportan a otros mundos, son silencios de cielo e inmensidad submarina, de relajación absoluta que, sin saber cómo, te devuelve al inicio de todo en el seno materno; rodeado y protegido en paz.

Es un placer toparte con silencios amarillos de dudas que devienen en curiosidad insaciable, de esa paciencia inopinada que emana de la sabiduría y no necesita aspavientos y ni ropajes para mostrarse como es, limpia.

Quién no ha experimentado los silencios rojos, los momentos apasionados que ponen pimienta a la vida, la ensoñaciones enamoradas de un insomnio turbado o la rabia incontenida ante la injusticia que no se puede ni debe permitir. Es un silencio que duele pero no importa.

Por el contrario padecemos silencios marrones, lentos y turbios. Acompañan inseparables a la decepción que oscurece el ambiente, lo ensucia y emponzoña hasta crear una atmósfera que nos aplasta y no podemos escapar.

Hay, por fin,  silencios paradójicos, que suman todas las emociones humanas y añaden algunas aún por inventar, son el arco iris de los silencios y, sin embargo o gracias a ello, suenan, fascinan el espíritu y sumergen los sentidos; su suma afortunada es la Música y no podíamos vivir sin su discreta, valiosa e imprescindible existencia. Gracias.

domingo, 29 de abril de 2018

5 x 5 x 5 x 5 veces violada



He dejado transcurrir 3 días para enfriar los ánimos desde el espanto que sentí el jueves al mediodía hasta hoy, que me siento a escribir sobre ello, y aún tengo que hacerlo con el freno de mano echado; no vaya a ser que algún estamento público se sienta violentado por mi opinión y descubra en mis carnes que se puede pasar más tiempo a la sombra por expresarse libremente que por otros con delitos de una gravedad infinitamente mayor. En cualquier caso, allá voy:

Entre las muchas carencias de la tibia y torticera sentencia a La Manada, está la de no haber contemplado el agravante de ensañamiento con la víctima quien, hasta la fecha, ha sido violada en al menos cinco ocasiones:

1.- La brutal agresión sexual reiterada. Cinco energúmenos, que han viajado a los Sanfermines con la manifiesta intención de “violar”, encuentran a una chica de 18 años, entablan conversación con ella, mediante engaños la conducen a un portal donde consuman la violación quíntuple de todos los modos imaginables. Le roban el teléfono móvil por ser lo único de valor crematístico que encontraron; mientras la están agrediendo la graban con un teléfono móvil para tener una prueba material de su “gesta” y celebrarla entre risotadas con sus amigotes, y la dejan maltrecha, tirada como un trapo, una vez que han quedado “satisfechos”.

2.- Tras presentar la pertinente denuncia, y al adquirir el caso relevancia mediática, se ve juzgada a diario con saña, por el coro de tertulianos francotiradores a sueldo, que viven de despellejar a quien no tienen el gusto de conocer, simplemente porque no responde a su ideario ultraconservador, porque se opone a otros que sí responden a ese ideario o porque han recibido instrucciones de hundir en el lodo a “esa golfa que ha osado poner en cuestión el comportamiento de unos honrados muchachos, entre los que se encuentran un militar y un guardia civil, que solo querían divertirse”.

3.- Descubre que, mientras el caso está en fase de instrucción, le han puesto un detective que pisotea su vida privada y escudriña sus perfiles en redes sociales, con el objetivo indigno de socavar su credibilidad y el peregrino argumento de que “lleva una vida normal y a veces sonríe”. Siendo ya grave este comportamiento, lo es todavía más que el juez admita el dossier como prueba de la defensa, cuando el hecho a juzgar no es la vida que lleve o no la víctima meses después de ser violada sino qué sucedió aquella noche y quiénes lo perpetraron.

4.- Durante el juicio oral, se ve obligada a recordar, recrear y contar de nuevo todo lo sucedido aquella anoche, de soportar las invectivas de los abogados de la defensa, de verse de nuevo aireada en los medios de comunicación de masas que la zarandean sin escrúpulo ninguno, hasta tal punto, de que surge una campaña espontánea, el “yo sí te creo”, que trata de compensar a pie de calle la enorme cantidad y variedad de barbaridades de todo pelaje, que vomitan contra ella todos los paniaguados, que han hecho un lucrativo modo de vida de la innoble tarea de ajusticiar a quien corresponda ante las cámaras. Tristemente se olvidaron que ella es la víctima.

5.- Tras eternos meses de espera, por fin se dicta sentencia. Una sentencia incomprensible porque relata pormenorizadamente la agresión sexual reiterada y la intimidación para concluir que no los hubo; porque afirma que cree a la víctima pero suaviza todo lo posible la condena a que se han hecho acreedores los agresores y, como guinda del pastel, recoge un voto individual de uno de los tres jueces, que aboga por la libre absolución de los subhumanos encausados aduciendo que la víctima disfrutó y sobre el que no voy a opinar, en defensa propia.

De momento, el infierno de esta muchacha ha sido soportar a duras penas haber sido violada por cinco alimañas, cinco veces, en cinco fases y de cinco modos: físico, emocional, privado, mediático y jurídico.  Aun así, y siendo consciente de que un recurso supondrá volver a repetir de nuevo toda la tortura, ha accedido a que se presente dicho recurso con la esperanza de que, en una instancia más alta, se haga por fin justicia.

Por favor, no hagan de este ensañamiento una espiral que la haga sufrir hasta el infinito. LA VÍCITMA ES ELLA y los violadores ellos (a quienes esperan en los juzgados de Pozoblanco por unos hechos parecidos), no lo olvidemos.

sábado, 7 de abril de 2018

El Analista Sarcástico de Medios propone para hoy...



El PP ve a Cifuentes en ”una huida hacia adelante”
Pues teniendo en cuenta que ya estaba al borde del precipicio…

El PP se pone en forma al ritmo de Rajoy: Lo más insólito de la convención
El circuito consiste en caminar 15 minutos aleteando como una avutarda arrítmica, aprobar unas oposiciones con el nº 1 de su promoción haciendo que no conoce al presidente del tribunal y terminar firmando M. Rajoy.  Agotador

Jiménez Losantos propone acciones violentas contra Alemania: “en Baviera pueden estallar cervecerías”
Fedeguico está dispuesto a demostrar empíricamente que las cárceles alemanas son una cosa tan seria como la justicia española una fiesta de pijamas.

EE.UU. inicia el despliegue de la Guardia Nacional en su frontera con Mexico
No descartemos que, una noche de libaciones fuera de control, su enajenado presidente les ordene cruzar la frontera porque le apetezcan unos tacos o invadir el país o secuestrar a sus mujeres, que ya puestos

La cara B del turismo: uno de cada diez hoteles se salta la ley con las “Kellys”
Uno de cada diez hoteles se salta la ley, los otros nueve la pisotean con saña.

¿Qué hay detrás de la tensa escena entre la reina Letizia y doña Sofía en Palma?
Minuto dedicado a una riña nuera-suegra, minuto distraído de Cifuentes.

Portugal, 100% renovable durante el mes de marzo
Convendría que, todos esos patrioteros en el poder, de banderita en la pulsera y complejo de superioridad con nuestros vecinos, se dieran una vuelta por un país pujante, inteligente, discreto y eficiente a ver si aprenden algo.

La Iglesia lanza una campaña en redes para que los adolescentes se apunten a clases de religión
Conociendo cuál es la afición favorita de los adolescentes y qué actividad practican en secreto buena parte de los ministros de la Iglesia, no es complicado imaginar en que consistiría esa hipotética campaña.

Una enorme grieta parte Kenia en dos
Investigan si en su huida, Puigdemont pasó por ahí, que todo se pega menos la hermosura (y ese pelazo, oiga)

Un banco de semen chino pide esperma socialista a los donantes
¿Qué factor determina la ideología del semen? ¿Qué se la pelen con la mano izquierda?




martes, 13 de marzo de 2018

El dilema del tiempo (un cuento de cumpleaños)



La bruma densa seguía reptando por las húmedas piedras que formaban el suelo. Se desplazaba despacio, recreándose en envolver con precisión cada pie y cada pierna hasta la rodilla, procurando la desagradable escena de un ballet de amputados que se deslizaban sin ruido por la cueva. A cada poco, un hilo picante ascendía hasta la nariz derramando lágrimas y ese moquillo acuoso que se desborda sin avisar, poniéndolo todo perdido de nariz para abajo. La mortecina luz de la lámpara de aceite adquirió un brillo fuera de lugar, como unos focos intensos hasta el dolor que iluminaran la Edad Media mostrando su esplendorosa miseria. El chamán alzó los brazos sin abrir los labios.

Habéis venido a mí…”, retumbó por las paredes hasta aturdir. “…y sé lo que queréis”. La voz sin cara bajó abruptamente su intensidad hasta desparecer. En contraste con las palabras de trueno, las del chamán sonaron suaves y aterciopeladas, casi juveniles: “El tiempo te mece en sus brazos, te ama y odia por igual y, te tratará según hayas merecido. ¿Cómo le has tratado tú a él?”. La pregunta planteada, aparentemente simple, planteaba un enigma doloroso por equívoco: ¿Preguntaba cómo había tratado yo al tiempo o cómo me había tratado a mí mismo a lo largo del tiempo? Ninguno de los presentes teníamos respuesta para ninguna de las dos pero, la segunda variable, obligaba a un ejercicio de introspección que ponía patas arriba mi yo íntimo y los avatares de mi vida.

El chamán volvió a susurrar mirándonos a todos, uno a uno: “Tu rostro delata el sufrimiento que padeces, dime a qué edad de tu vida quieres viajar y yo te ayudaré a volver para hacerte justicia a ti mismo”.
Sintiéndose descubiertos, uno a uno también, fueron bajando la cabeza y humillando la mirada ante los ojos inquisitorios del chamán. Yo le sostuve las pupilas desafiante, mirando dentro de las suyas. “¿Tú no quieres viajar?” Preguntó algo sorprendido. “No”, respondí de inmediato, “He vivido con intensidad, ilusión, dolor o amor cada minuto de mi vida y no quiero ni puedo cambiarlos. Si moviera de su sitio, aunque fuera una sonrisa, ya no sería el mismo, ni sería feliz como lo soy, ni compartiría, quizá, mi vida con quien la comparto. No quiero cambiar nada de lo pasado porque todo, bueno o malo, me ha moldeado y condiciona el futuro que anhelo conquistar”. “¿Estás seguro?” preguntó por fin. “Nunca he estado más seguro en mi vida”, sentencié…

…y la sombra trocó en luz, la oscura cueva mudó en verde pradera, la bruma espesa en sol radiante y el chamán susurrante en rumor de pájaros cantando en medio del bosque. La vida sigue adelante, conmigo dentro…


domingo, 25 de febrero de 2018

Esposado y bien esposado




Esto de las modas, las palabras mantra o las frases recurrentes se nos está yendo de las manos a velocidad de vértigo. Esta semana hemos disfrutado hasta la náusea de miles de invocaciones a la sacrosanta Libertad de Expresión. Empezamos con ese ejercicio lisérgico que Marta Sánchez usó para mear encima del escenario; el escarnio de un muchacho por poner su rostro a una figura de madera mediante Photoshop que, la verdad, daba el pego con el agravante de vivir en un estado aconfesional; la ultramoderna (en el S XVII) condena a tres años de prisión a un rapero, solo por tener mal gusto; el momento “entre todos lo censuraron y él solo se borró” perpetrado en un ARCO en el que se han echado de menos “los flechas”, así, en modo performance; el esperpéntico secuestro de un libro sobre el narcotráfico gallego, solo tres años después de su lanzamiento y del que se ha hecho hasta una serie de televisión y, entre otros muchos ejemplos, la nueva fórmula de evasiva-autocensura que triunfa en las redes: “Yo es que soy afiliado por Almería”.

La tristérrima noticia del pase a otra dimensión del inmarcesible Forges, me ha conducido por senderos de mi memoria en los que recordaba cómo empecé a recortar y coleccionar sus genialidades a rotulador, allá por los primeros 70, mi adolescencia a finales de esa década; los desatados 80, y un tenue pero imparable descenso, de los 90 en adelante, hasta este gris momento pre Gran Hermano orweliano que vivimos hoy.

Me recordaba en la radio, aquel vetusto Estudio 1 de la SER en la segunda planta del Gran Vía, 32; y los ratos buceando en la frenética sala de teletipos, a la espera de una noticia digna de ser tuneada. Hoy, treinta y tantos años más tarde, no podría hacer eso salvo que me apeteciera dar un garbeo turístico por los calabozos de la Audiencia Nacional. Aún conservo algunos guiones de entonces que, en defensa propia, he decidido digitalizar, poner a buen recaudo en la red oscura y hacer desaparecer en su formato físico, no vaya a ser que, cualquier día, me vea procesado por Enaltecimiento de la Mojigatería, la Gilipollez o haber ofendido los sentimientos facciosos de algún nostálgico de las falange (esos asesinos en serie legalizados que mataban señalando con el dedo), falangino (como su nombre indica, la Sección Femenina) y falanjetas (los que se hicieron, se están haciendo y se harán de oro usando los resortes creados en el tardofranquismo).

Observamos con estupefacción cómo el Gobierno, que debería ser de todos, está entregado al servilismo financiero y, sin el más mínimo rubor, nos usa como felpudo para no manchar de barro la carísima y espesa moqueta de los despachos de los grandes bancos y/o compañías energéticas. No cuenta que, entre unas cosas y otras, se nos han levantado más de 300.000 millones de aquel superávit de la época dorada de Zapatero, más de 100.000 de ayudas entre “bajo cuerda” y el rescate que no nos iba a costar un céntimo, ha permitido, tolerado y ¿alentado? El timo de las Preferentes pero, el día que trascienda la cifra de dinero perdido en osadas inversiones de los Planes de Pensiones, las dichosas Preferentes quedarán reducidas a una inocente partida de Monopoly, y todo esto con una deuda en el 100% del PIB, cuando cogieron este país en 2011 con un 67% o, en otro orden de cosas, somos el hazmereír del mundo civilizado porque pagamos la energía a precio de sangre de unicornio teniendo el mayor potencial de Europa para producir energías limpias.

La solución al insostenible sistema piramidal de las Pensiones Públicas pasa, sí o sí, por gravar en un mínimo porcentaje cada operación financiera que realizan los bancos (no olvidemos que con NUESTRO DINERO), lo demás es marear la perdiz mientras se llenan los bolsillos de pasta.

Allá por el 77-78 corrió como la pólvora una frase: “Atado y bien atado”. Hoy, 40 años después, la hemos modernizado con palabras, leyes y hechos: “Esposado y bien esposado”, se dice.

miércoles, 14 de febrero de 2018

10 signos definitorios del español de manual



Ser español es pasar por la vida sin pena ni gloria creyéndote el mejor (mediocre de la historia)

Ser español es reírle la gracia a quien te expolia, miente, zarandea y maltrata

Ser español es afearle la conducta a quien se pee en un entierro y aplaudir con sentimiento a quien roba los dientes de oro al muerto

Ser español es pagar un dineral por la energía que gastas al bajar el toldo eléctrico, para evitar que te dé el sol que se desperdicia sin producir electricidad

Ser español es usar el coche más caro que había en el concesionario para ir al chino a comprar un chándal a la niña

Ser español es sentenciar, con un palillo en la comisura y un sol y sombra apoyado en la barra, que esa mujer asesinada “algo habría hecho”

Ser español es proclamarse muy de izquierdas y votar calladamente a la derecha por miedo a que te quiten el puente bajo el que vives

Ser español es mandar callar a todo el mundo porque hay fútbol

Ser español es salir corriendo en auxilio del vencedor

Ser español es mostrarse indignado al leer esto y pensar (sonriendo) que está inspirado en tu vecino




sábado, 6 de enero de 2018

¿Libertad?


La humanidad lleva ya sobre la Tierra ejerciendo como tal, desde hace aproximadamente 200.000 añitos de nada. En ese lapso de tiempo, las estructuras sociales, la base cultural e, incluso, física se han ido haciendo más complejas y sofisticadas. El ser humano ha cumplido sobradamente con su obligación genética de perpetuar la especie y; como se dice de la inteligencia que, cuando te pasas de listo, vuelves a ser idiota; está jugando peligrosamente con su futuro y el de las demás especies y que, aunque lo sabemos a ciencia cierta, esperamos que sea otro el que dé el primer paso.

Todo eso se ha plasmado en unos estándares de calidad de vida, en comparación con hace un siglo, enormemente complejos y, una vez cubiertas las necesidades vitales, nos hemos inventado otras que se van renovando a medida que se satisfacen.

Somos más altos, más guapos, más sanos, más cultos, más longevos pero ¿somos más felices? Pues depende de qué consideremos felicidad; no sería descabellado afirmar que vivimos en una era de feliz infelicidad en la que, en vez de disfrutar los momentos de dicha, nos agobiamos estúpidamente con la hipotética satisfacción de ambiciones y necesidades innecesarias. Es decir, no estaría mal que alguien consiguiera que paráramos un momento, miráramos hacia nuestro interior y recolocáramos nuestra escala de valores atendiendo a criterios más “humanos” y, sobre todo, menos económicos.

Pero la auténtica pregunta, cuya respuesta nos dará un revolcón por el lodo, es ¿somos más libres? Así, para empezar, habrá que contextualizar convenientemente ¿qué es ser libre? Gozar de libertad, dicen. Venga, vale, entonces ¿qué es la libertad? Si atendemos a cómo lo define el diccionario: “Facultad que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”, la respuesta oscila desde un sí con matices a un no absoluto.

Sabemos qué tenemos alrededor, qué son y cómo funcionan las cosas que nos rodean, los fenómenos naturales y tenemos algunos rudimentarios conocimientos de la sicología humana luego, cuando tomamos una decisión, lo hacemos con plena conciencia de dónde estamos y a dónde queremos dirigirnos. ¿Seguro?

Veamos: Hace 100 años nacíamos dónde nos tocara y, a veces, podíamos elegir el lugar dónde nos sorprendiera la muerte. Hoy también, con algunas salvedades: Creemos que hacemos lo que queremos pero nuestro trayecto vital, como en un encierro taurino, está delimitado por las talanqueras que nos conducen exactamente al lugar donde está previsto que termine. Mientras tanto, estamos controlados en todo momento: saben dónde vamos, cuándo y cómo, con quién, qué comemos, qué nos gusta y qué nos desagrada, qué leemos o vemos en la tele, quiénes son nuestros amigos y a qué se dedican. Saben si tenemos buena o mala salud, nuestros usos y costumbres confesables y los vicios inconfesables, nuestra vida sexual y si estamos alegres o enfadados. Controlan también a nuestros padres y a nuestros hijos individualmente o en los ambientes que corresponda y deciden si merecemos tener un trabajo, cuál debe ser y cuánto debemos cobrar para seguir alimentando la máquina de la que solo somos unos ínfimos engranajes.

¿Quién? El Big Data, el nuevo Dios que todo lo sabe, todo lo puede y te premia o castiga según te portes. Si estás leyendo esto, tú también eres, voluntaria o involuntariamente, fiel seguidor de esta nueva Iglesia.