lunes, 6 de agosto de 2012

¿QUE SI ESTOY CABREADO?


Un gobierno con pulsiones totalitarias se muestra, aunque trate de disimularlo, a la mínima oportunidad; son gestos sutiles, casi imperceptibles para el ojo no entrenado.  Veamos: 

Que unos estudiantes de Valencia protestan porque los recortes les han dejado sin calefacción, se les manda a los antidisturbios con orden de cargar sin contemplaciones.

Que las redes sociales se convierten en el vehículo más eficaz para la convocatoria de protestas, se les criminaliza mediante modificación nefanda del Código Penal.

Que unos manifestantes emprenden una resistencia pasiva y, por tanto, pacífica a las órdenes disolución o desalojo, se les detiene durante días por resistencia grave a la autoridad.

Que unos jóvenes muestran su descontento con las políticas emprendidas contra la ciudadanía mediante una reunión en una plaza, se emplea material de guerra urbana, con profusión de pelotas de goma disparadas directamente, y se contraatacan las denuncias de brutalidad con falsas denuncias de agresión a la autoridad.

Que unos mineros en una situación desesperada acuden a pie hasta Madrid para protestar a la puerta del ministerio que les condena a la indigencia, se les provoca descaradamente y a la más mínima reacción se les reprime con saña.

Que un grupo de periodistas no adopta la genuflexión como postura principal en los medios públicos, se les echa con cajas destempladas tratando de enturbiar su currículo y finiquitar su carrera.

Que las restrictivas medidas económicas hacen presa en la yugular de las clases más desfavorecidas, se jalean y se les desea que se jodan.

Que los consumidores se posicionan en claro rechazo a los recortes de servicios básicos, se les amenaza con su ilegalización.

Para eso, previamente, se ha emprendido una campaña de feroz desprestigio de los Sindicatos como garantes de la defensa de la clase trabajadora.  Antes siquiera de sugerirse la crisis ya estaba en marcha esta campaña infame en previsión de lo que iba a ocurrir y que tenían perfectamente previsto en su hoja de ruta: Una estafa completa que, de una parte, descapitalizase al país en beneficio de los de siempre y, de otra, con esa excusa, desguazar el Estado del Bienestar con precisión quirúrgica y, una vez troceado convenientemente, vender cada pedacito al mejor postor. 

En cualquier caso, con el mismo resultado: Cling, cling ¡Caja!

Mientras tanto, ese dineral que los bancos han perdido (alguien lo habrá ganado o robado, nosotros no) y que supone un 10 % del PIB lo vamos a pagar con jirones de nuestra piel, convenientemente curtidos para hacer maletas de lujo.

¿Que si estoy cabreado? No, eso era antes.  Estoy de una mala hostia que no aguanto una avispa en un párpado.  Lo aviso.

3 comentarios:

Francisco Jaramillo Sanchez dijo...

De tu blog
“Para eso, previamente, se ha emprendido una campaña de feroz desprestigio de los Sindicatos como garantes de la defensa de la clase trabajadora.”

A mí y al resto de trabajadores de Telefónica estos sindicatos UGT y CCOO nos están jodiendo con el consentimiento de muchos dirigentes sindicales que lo saben y callan.
Pasan de acuerdo de convenio y de los escritos y peticiones nuestras.
Tendrá que ser la justicia lenta de este país quien les ponga en su sitio.
UGT y CCOO en Telefónica como parte del Comité Intercentros demandada por hacer recortes sociales continuado a los incapacitados.
UGT y CCOO en Telefónica como parte del Comité Intercentros demandada por incumplimiento de un Convenio tras otro.

¿QUE SI ESTOY CABREADO?

El link de mi web para información
http://www.telefonica.net/web2/fjaramillo/

Ivan Garcia dijo...

Muy buen post... yo también estoy muy cabreado, y espero que tras el cabreo de muchos y con la rabia acumulado, nos unamos y hagamos algo al respecto, aunque lo veo muy dificil.

Mientras tanto, pondremos la piel para que nos la arranquen poco a poco...

Anónimo dijo...

Muy bueno, pienso que mucha gente se siente identificada. Yo al menos si. Un saludo!