domingo, 11 de octubre de 2015

Ese es el antídoto


Se acercan por el horizonte tambores de campaña electoral.  Cuatro eternos años han pasado desde la última y, tras tanto agravio, el cuerpo nos pide urnas o comisaría, una de dos.  Las campañas provocan un doble efecto entre los humildes mortales; de una parte, la sobredosis de ilusión por vencer o, en cualquier caso, por ver caer derrotado al enemigo (hay contrincantes y enemigos, no nos engañemos) y, de otra parte, el efecto simbólico de ver colgados de las farolas a determinados personajillos, todo un bálsamo para nuestro maltratado ánimo.

Ahora bien, antes que vacíen en los depósitos de agua las reservas acumuladas de ese psicotrópico que le ponen para adormecer nuestra conciencia, conviene recordar qué han hecho, el Gobierno y el partido que lo sustenta, por nosotros y a quién han beneficiado.

Recapitulemos:

Han “distraído”, el equivalente al PIB de un año, de los presupuestos que son de todos, para tapar el monstruoso agujero negro que era la banca española.  Este dineral no ha salido (ni saldrá) de los dirigentes que lo despilfarraron, se lo llevaron o, en el mejor de los casos, lo gestionaron como un niño de cinco años en una tienda de golosinas, no; ha salido de nuestras castigadas costillas en forma de aumento injusto de impuestos a los que menos tienen; desguace y venta por piezas del, antaño modélico, sistema público de salud; demolición de la enseñanza pública y, paradójicamente, promoción de la privada o concertada; despido de decenas de miles de trabajadores públicos y tijeretazo de un 30 % de los emolumentos del resto; vergonzoso abandono a su suerte de cientos de miles de personas dependientes, cuyas listas solo descienden por el fallecimiento de sus integrantes; venta, a precio de saldo, de cualquier servicio público que pudiera dar beneficios que, casualmente, han ido a parar a manos de amiguetes, “financiadores en la sombra” o a sus propios bolsillos en cuerpo de testaferro de paja.

La Crisis financiera mundial, de la que los países que nos rodean salieron hace años, ha servido como excusa para que la CEOE tome como rehenes a los trabajadores y blandiendo sin conciencia unas dramáticas cifras de desempleo, dictar al oído sumiso del Gobierno una Reforma Laboral que ha pasado por la picadora los derechos logrados tras décadas de lucha, ha simplificado el despido convirtiéndolo en un mero trámite administrativo y condenado a una neoeclavitud impune a cualquier persona que haya tenido la desgracia de perder su modo de subsistencia.  La gran patronal, devoradora insaciable, sigue exigiendo más vueltas de cuerda al cuello de los trabajadores y una rebaja a las maltrechas cotizaciones de la Seguridad Social mientras obtienen obscenos beneficios.

Día tras día obtenemos más evidencias de que, lo que conocemos como Partido Popular, no es otra cosa que un entramado delictivo cuyo único objetivo es enriquecerse robando dinero público y, por supuesto, siendo financiado ilegalmente para poder concurrir a las elecciones en ventaja de medios y recursos, para garantizarse su continuidad en los despachos públicos donde se consigue el dinero, que luego se reparte en los despachos privados.

A veces, un organismo con las dosis necesarias de adrenalina, es inmune a los efectos de determinadas drogas cuyos efectos se diluyen sin ser percibidos.  Ojalá, tener siempre presente todo lo que nos han hecho y nos están haciendo, sirva de estímulo para no dejarnos adormecer y evitar que nos lo sigan haciendo en el futuro. Abre bien los ojos, ese es el antídoto.



2 comentarios:

Rubén Yagüe dijo...

Abiertos les tenemos!

Rudy Castañeda dijo...

Nunca en tan pocas palabras quedó reflejada tanta maltrecha, errática e inhumana manera de gobernar. Confío en que la ciudadanía despierte y este 20 de diciembre le de al PP lo que se merece.