domingo, 23 de junio de 2013

Santamaría: “Ha llegado la hora del sacrificio de los políticos”


“Sacrificio” es una palabra polisémica que, dicho así, suena muy culto y elegante (incluso pedante) pero solo quiere decir que tiene muchos significados y, como consecuencia, diferentes interpretaciones que dependen del contexto de la frase donde se incluya.

Atendiendo a ese criterio, la sentencia de la Vivepresidenta Soraya cobrará un sentido u otro en función de quién la lea y de su estado de ánimo.

Tras unos años deslizándonos por un tobogán, cada vez más empinado, hacia las cloacas de la calidad de vida, no sería descabellada la imagen de una fila de políticos, con nombres apellidos y caras perfectamente reconocibles, a la puerta de una oficina de desempleo armados, en muchos casos, con magras carpetas donde guarden los documentos que acrediten su escasa vida laboral.  En el mejor de los casos, cambiarían su inmaculada indumentaria por el vistoso uniforme de dispensador de hamburguesas y el estudiado discurso plagado de vaguedades por un certero: Doble de pollo con patatas pequeñas… aunque, la mayoría, dará con sus huesos en algún ayuntamiento aprovechado que les ponga a cavar en parque y jardines, bajo un sol de justicia, o a participar activamente en el infierno veraniego de la Operación Asfalto y gozar de sus aromáticos efluvios.  Esta ensoñación se produciría simultáneamente en, al menos, seis millones y pico de mentes ávidas de satisfacciones.

Los jugosos sueldos, dietas y mamandurrias de sus señorías quedarían sujetos a los rigores del Salario Mínimo y desaparecería, como por ensalmo, la ayuda tan necesaria de 1.800 € mensuales para el alquiler de su vivienda (¡Jodó, qué vivienda!) y, en poco tiempo, serían legión los diputados y senadores de provincias (qué rancio suena ese término) que acudieran a Ada Colau y la PAH para tratar de evitar su inminente desahucio y quedar a la intemperie de la mano de sus sensibles criaturas bilingües con uniforme de colegio privado.

Espero, confío y deseo que, la Vivepresidenta, no haya hecho referencia a otro de los significados de “sacrificio” y no estuviera pensando en una larga cuerda de presos que, en plaza pública, esperara su paso inexorable por los afilados rigores de la guillotina (gran invento francés) o, para los patriotas irreductibles, ese garrote vil tan nuestro.

Qué decir de alcaldes, concejales, directores, secretarios, subsecretarios, consejeros, asesores y demás fauna anidada en los edificios oficiales.  Solo desear que cada uno reciba su recompensa en función de lo que ha aportado a la sociedad y siempre proporcional a las mejoras, para la calidad de vida de los ciudadanos, que haya introducido en el ejercicio de su cargo.


Exijo una comparecencia inmediata de la Vivepresidenta para que aclare estos y otros aspectos dudosos que han suscitado sus imprecisas declaraciones.  Siempre desde el respeto y la consideración que merece. Por supuesto.

4 comentarios:

Javier Marcos dijo...

Pues aquí tienes a un ciudadano que sin respeto alguno hacia toda esta caterva de malhechores, les emplazo ya a que vomiten toda la neomierda que llevan en sus entrañas y de una vez por todas digan pa puta verdad.
No tienen cojones ni lo otro. Son unos perfectos sinvergüenzas y presuntos asesinos (Lease la Ley de Dependencia)

El Chocolatero dijo...

Mientras los lazos sanguíneos de la jauría que quiere dibujar el vector de nuestros destinos no se rompa, seguiremos igual que siempre, pues todos son familia; una grande mafia política.
Un placer el sacrificio de leerlo.

adrian speedy dijo...

Y lo gracioso es que Cospedal habla de eliminar la demagogía y el eslogan. ¿No recuerdo que partido utilizó "por el pleno empleo" o quien dijo que se crearían 3 millones de empleo?

Andres Ces dijo...

Otra frase,otra mentira.Esto solo son cantos de sirena,intentar camelarse al sufrido ciudadano,mezclando sacrificio con politicos,otra falacia del Gobierno de las frases equivocadas.