Los astronautas que ocupan la Estación Espacial
Internacional están asombrados y alarmados tras apreciar que, aunque no haya
una sola nube en el cielo, España está oculta a su visión bajo una espesa capa
de humo.
Podríamos pensar que esta situación obedece a los numerosos
incendios forestales que, casi siempre por causas humanas, se están declarando
este verano en un suelo abonado por unos invierno y primavera especialmente
lluviosos y la absoluta dejadez de las administraciones (i)responsables, en
tareas de limpieza y mantenimiento, atribuida a la sacrosanta política de
recortes.
Pero no es eso, no es solo eso. Antes que los sufridos españolitos terminemos ahumados, cual
salmón noruego, las autoridades medioambientales deberían actuar de oficio y
con diligencia para corregir la preocupante deriva, adoptada por nuestro amado
Bobierno, de enturbiar el ambiente con groseras cortinas de humo pestilente y
ponzoñoso con el noble objetivo de distraer nuestra atención de sus
escandalosas corruptelas y disfrutar de unas, sin duda, merecidas vacaciones
sin que nadie les apedree al encontrarles por el destino estival de turno.
Así, han desempolvado los viejos mantras de olor rancio a
naftalina y, pendón del Tercio de Flandes en mano, volver a gritar como un solo
hombre ¡Gibraltar Español! Cualquier
ciudadano desavisado podría pensar: “No tienen una idea buena”; yo voy más
lejos: “No tienen ni una idea” y, rescatar uno de los símbolos más manoseados
por el dictador sanguinario, nos sitúa sin lugar a dudas en cuales son los
referentes políticos y éticos en los que, esta caterva de impresentables, se
mueve como pez en el agua.
Señores: Gilipolleces Bañerrocieras aparte, hay seis
millones de personas sin trabajo y, la situación, lejos de mejorar, tiende al
desastre. Los servicios públicos de
educación, sanidad, pensiones y dependencia están siendo desguazados con
precisión quirúrgica y puestos en almoneda, a precio de saldo, para mayor
gloria de las cuentas de resultados de empresas amigas (casi siempre
“donantes”). Tras robar el horizonte vital a la generación de Españoles mejor
preparada de la historia, que cuelgan sus títulos universitarios en la
hamburguesería donde trabajan (los pocos que trabajan), la única medida
adoptada para paliar ese drama ha sido convertir, el acceso a los estudios
superiores de las generaciones futuras, en un campo de minas para todo aquel
que no presente unas cuentas saneadas.
Una vez privatizada el agua, un bien público, otro de los servicios
esenciales, la electricidad, ha doblado su precio en poco tiempo, teniendo la
energía más cara de Europa con los costes de producción más baratos.
¿Y los bancos? De lujo. ¿Y La Iglesia? Como Dios.
¿Y los bancos? De lujo. ¿Y La Iglesia? Como Dios.
Ni con todo el humo de mundo olvidaremos que, el que fuera
el máximo responsable de las cuentas del partido que nos mima desde el poder, amasó
un capitalito de 50 millones de euros a base de un porcentaje en comisiones
calculadas sobre no sabemos qué monstruosa cantidad. Se han repartido esas mordidas, cual dividendos de una gran
empresa, entre los miembros de todas las administraciones (a cada quien según
su jerarquía) y, aún así, les ha sobrado dinero para concurrir a las elecciones
con un Fórmula 1 en lo que era una carrera a pie.
No me cansaré de repetirlo, la única esperanza que tenemos
para la recuperación del depauperado sector de la construcción radica en
levantar todas las cárceles que nos van a hacer falta cuando su entramado
delictivo se desplome como un castillo de arena en medio del temporal que se
avecina.
Felices vacaciones, que la salmonella que acompañe.
2 comentarios:
Como siempre fabuloso escrito. Fermín un abrazo
Si hay que limpiar bosques y con las cárceles saturadas, pues en vez de hacer el vago podrían darles un paseito a los presos por el bosque y darles la oportunidad que se realicen limpiándolo.
En cuanto a las cortinas de humo, sólo nos hacen falta representación de la sociedad civil (no de los partidos) y separación tajante de poderes. Pero me parece que nos vamos a quedar con los bosques sin limpiar y con las cortinas de humo de los desaguisados de los políticos..
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