martes, 25 de agosto de 2015

El Salto Chino


China es el país de la exageración: Su Gran Muralla llegó a medir más de 20.000 Km (media vuelta al mundo), fue una sociedad organizada mientras los demás aún iniciaban un desarrollo tribal, los grandes inventos que han transformado el mundo se les atribuyen a ellos, tiene más población que nadie en el planeta y, a día de hoy, es el mayor consumidor con diferencia, entre otras cosas, en artículos de lujo.  Por eso, cuando se empezó a hablar de “burbuja inmobiliaria y financiera” en China, la primera tentación fue compararla con la que recientemente nos explotó en las narices. Conclusión: si lo nuestro fue una burbuja, lo de los chinos es la “Estrella de la Muerte”.

El caso es que, como reza el dicho popular, todo lo referido a China “nos suena a chino” y, si de analizar los primeros síntomas graves de su batacazo económico se trata, la primera reacción suele ser “Bah, eso está muy lejos”.  Error importante, en una economía globalizada como la que padecemos, las distancias geográficas no existen.  El caso es que el gigante asiático; formalmente, segunda economía mundial aunque hay expertos que la aúpan a la primera posición; es el mayor acreedor a escala planetaria: Posee buena parte de la deuda emitida por EE.UU. y Europa, es el motor económico (y casi propietario) de lo que se mueve en África y tiene un potente músculo inversor en Sudamérica.  Es decir, si China se detiene no descartemos que también lo haga la rotación de la Tierra.

Todos los gobiernos occidentales (el nuestro con grandes dosis de fanfarronería), llevan tiempo esforzándose en convencernos de la vuelta a la normalidad, tras las “crisis de las subprimes” que nos zarandeó con fuerza en 2008.  Esa crisis, que aún nos tiene doloridos, será una tirada de dados del Monopoly al lado de lo que se puede avecinar si nuestros simpáticos amigos asiáticos, por un lado dejan de consumir las ingentes cifras de materias primas, alimentos, productos elaborados que compran e invertir en el exterior y, por otro, deciden hacer dinero todos sus títulos, bonos, pagarés y acciones.  No va a haber puentes para cobijarnos a todos.

Cuando éramos niños nos decían que, si todos los chinos se pusieran de acuerdo para saltar a la vez, el mundo temblaría con estrépito.  Bueno, pues ya han saltado y están ahora mismo en el aire, agarraos donde podáis que están a punto de aterrizar...



3 comentarios:

Fernando Botica dijo...

Como siempre, Fermín, acertadísimo!. Que los dioses nos pillen confesados.

Ramon Poch Verdaguer dijo...

pues sí, como salten todos a la vez...!!

Conchi Chapela dijo...

Y los occidentales somos muy poco sufridos en tanto los chinos se pondran a trabajar las 24 horas al día