sábado, 12 de enero de 2013

DESCARADOS



El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define “descaro” como desvergüenza, atrevimiento, insolencia y falta de respeto.  Convendríamos entonces que, la nómina de personajes descarados que pululan por este país, sufre de una superpoblación cercana al reventón.

Así, comprobamos que el exconsejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, marido de la inefable Andreíta “Que se jodan” Fabra y, por supuesto, yerno del coleccionista de décimos de lotería premiados, Carlos Fabra; se ha incorporado Consejo de Administración de la empresa adjudicataria de los análisis clínicos de Madrid, que él mismo privatizó; sin el menor rubor y haciendo del Síndrome Juan Palomo su modus vivendi.

Cómo no, el ínclito Josep Antoni Durán i Lleida, desde su discreta morada en el Hotel Palace de Madrit, nos aclara que su palabra empeñada en el 2000, de dimitir en el caso que UDC se hubiera financiado ilegalmente mediante el Caso Pallerols, ha prescrito.  Su silencio proclama que, si en política, una aseveración contundente tiene dos meses de validez, a los doce años se ha convertido en un fósil verbal sólo apto para museos paleontológicos.  Tiene gracia que su partido, cuyas alcantarillas no le serán ajenas, resuelva este asunto comprando, con una parte del dinero volatilizado, una tarjeta “Libre de la Cárcel” y, aquí paz y después gloria.

Nuestro común amigo Ramoncín quien, desde que se incorporó a la cúpula de la SGAE, tiene más admiradores que el Facebook de Brad Pitt, hizo gala de su legendaria altanería ante el juez, que le inquirió por el destino de unos cientos de miles de eurillos de nada, presumiendo de unas dotes informáticas que justificarían una mudanza a Silicon Valley. 

La sociedad Urdangarín-Torres sigue amenizando telediarios, horas de radio y tinta de prensa con una madeja de diseño revolucionario, cuanto más se tira del hilo para desenredarla, más intrincada se vuelve su trama.  No me extrañaría que, en breve, uno de esos nudos inextricables nos condujera a Berlusconi (otro que tal baila) y sus divertidas fiestas “Bunga-Bunga”.

Qué decir del caso Carromero y su fugaz paso por el Centro Penitenciario de Segovia; un hombre tan amante de la velocidad no podía tener un proceso con la habitual lentitud que muestra nuestra justicia.  En unos pocos meses ha sido juzgado, condenado, trasladado a España, ingresado en prisión, recuperado (si alguna vez lo perdió) su puesto como asesor en el Ayto. de Madrid, concedido el tercer grado y liberado.  Circula ya, por los bares madrileños, una jocosa “porra” en la que se puede apostar por el tiempo que tardará en recuperar su permiso de conducir.  Ahora bien, al resto de reclusos en el extranjero o, incluso, en España, no les hace ni puta gracia.

No era cuestión de ser prolijo, sólo un pálido reflejo de un vistazo rápido por la primera página de los periódicos que nos ilustrara, a modo ejemplo, de la ralea que ocupa puestos de relevancia en distintos ámbitos de nuestra sociedad y, todo esto, haciendo el esfuerzo de no mencionar las veleidades del Bobierno, la Iglesia, la CEOE, ...

4 comentarios:

María Paz dijo...

Genial Fermín!

Juan A Martin dijo...

#BASTAYÁ.....

Goyo65 dijo...

Luego se molestan cuando se les dice que sólo gobiernan para sus amiguetes y para tener sus espaldas cubiertas, para cuando dejen la política y busquen curro en la empresa privada.

Anónimo dijo...

Un buen repaso. Triste panorama tenemos.