jueves, 4 de agosto de 2016

Conversaciones (¿Hablan las estatuas entre ellas cuando no miramos?)

-Te lo digo en serio, no es normal este calor.

-Hombre, David, estar todo el día al sol tampoco ayuda.

-Sí, es una putada, pero llevo ya muchos años aquí y como este año, ninguno. Es insoportable, te lo juro.

-Es que, al ser tan blanco, te quemas enseguida.


-Pues imagínate si fuera negro, con el calor que atrae...

-Ahí tienes razón ¿No puedes ponerte algo de ropa de protección? Sería un alivio.

-Ya lo intenté, pero dijo el ayuntamiento que era una barbaridad, que así me pusieron y así tengo que seguir, que la gente no lo entendería, que les iban a llover las críticas, ...  ya sabes, excusas, excusas y más excusas. Aquí me gustaría ver al alcalde, no duraba ni cinco minutos.
-Yo no me puedo quejar, aquí sentado, a la sombra...

-¡Qué quieres que te diga, Antonio! Tampoco soportaría ese traje. Ni Juanín ni Juanón.

-Cómo sois los jóvenes. Yo ya tengo una edad, el metabolismo es más remolón y, a poco que se levante aire, me quedo helado.

-No sé, chico, sólo verte me agobia.

-Pues si te agobia verme a mí, mira a aquella chica, embutida en esas mallas tan apretadas.

-¿Las mallas sólo? No sé que les pasa a esas muchachas de las Indias Occidentales que tienen un conflicto insalvable con las tallas europeas. Mira lo levantadas que lleva las tetas, si parece que llevara un collarín...

-¿Indias Occidentales? ¡Ah! Te refieres a América

-Eso, es que no me acostumbro a llamarlo así. Estuvo fino el amigo Vespucio para que pusieran su nombre a todo un continente...  Da igual cómo se llame, se visten fatal.

-No seas intransigente, David. Cada quién se viste como le parece y ya está. Hay que respetar a todo el mundo.

-Eso es mentira, yo no puedo vestirme como me parezca, ni siquiera me dejan vestirme...

-Tú eres un caso especial pero eres la excepción.

-¡Qué jodío! como la gente no te señala al micronabo y se parte de risa... En serio, no sé en que pensaba Miguel Ángel cuando me lo hizo; con la de mármol que hay en las canteras de Carrara, se pone a racanear material con lo que no debe.

-Pero si no lo usas, qué más te da. Ni orinas ni tienes relaciones sexuales. No sabes las ventajas que tienes: Lo de ir al baño a cada poco es una molestia que no veas y lo del sexo está sobrevalorado.

-No me convences, Antonio. Además, tú tampoco meas y lo de follar... menos.

-¿Te suena de algo el concepto Próstata? Pues, que lo sepas, para posar las pasé canutas, me tenía que andar levantando cada diez minutos y luego vuelve a coger otra vez la dichosa posturita, y de lo otro, una vez que te has casado y tienes la obligación de procrear, pierde mucho encanto.

-Hablando de otra cosa, no sé tú pero tengo tentaciones de cargar la honda y apedrear a los japoneses que  vienen mirando el móvil como hipnotizados; llegan, me apuntan y zas, otro bicho imaginario al saco. En mis tiempos, por menos, los habían retostado en la hoguera.

-No son sólo los japoneses, es media humanidad. Yo creía que eran sólo los jóvenes y, qué va, esta mañana mismo se me ha subido encima un tío, que tendría sus buenos sesenta años, haciendo el tonto con el teléfono. Eso sí, le he dado el aviso a mis amigas las palomas y me lo han puesto de chupa de dómine. Je, je, ... todavía tengo influencia.

-Te voy a dejar, que vienen unos ingleses mamaos y, por las trazas que traen, van a intentar colocarme unas gafas el sol. Les han visto los carabinieri y me parece que nos vamos a reír.

-A ver si te hacen alguna foto y la cuelgan por ahí, tendrás que estar gracioso.

-Imagínate...

-Venga, ya hablamos, David.

-Un abrazo, Antonio.

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